Por: José Ángel Solorio Martínez

El escenario que transcurre, construido por algunas instituciones –Congreso de la Unión, Prensa y partidos políticos de Derecha con personajes de igual tendencia desde el PRI-, es similar al que esos mismos actores usaron como estrategia para el desafuero del entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador.
Ayer, como hoy, bajo argumentos baladíes se intenta sacar de la lucha del 2018 al tabasqueño.
El PRI –y Peña Nieto-, al igual que el Presidente Vicente Fox, está lanzando una embestida mediática y política, contra AMLO y su partido. No lo quieren ver en la boleta el próximo año. Y en eso, se están empeñando todos los adversarios del personaje más relevante de la Izquierda mexicana en la actualidad.
¿Funcionará este nuevo desafuero?…
Al parecer no.
Las condiciones del país y del escenario nacional, en nada se asemejan, a las del 2004. Por esas fechas, los monopolios televisivos, dictaban la agenda nacional y moldeaban la opinión pública mexicana. Millones de espectadores, fueron condicionados en su percepción de la vida pública por esos gigantes informativos.
Hoy, el asunto es diferente.
Las redes sociales, han debilitado enormemente al duopolio.
Televisa y TV Azteca, han dejado de normar la visión sociopolítica de los mexicanos.
A la vez, la opinión de los dirigentes políticos –de todos los partidos- han caído en desgracia por el enorme peso de la corrupción y el desaseo en sus prácticas de administrar y de hacer política.
Es decir: las ideas de los líderes partidistas, se han achatado.
(Por eso, poca gente les cree cuando exigen a López Obrador que renuncie al quehacer público).
Se ha sumado a la táctica del desafuero el presidente de la República.
En la vida republicana, ningún presidente mexicano había alcanzado tan gigantesco disenso como el de Enrique peña Nieto: casi el 90 por ciento.
Eso lo convierte en un elemento inocuo en la exigencia del retiro de AMLO de la contienda del 18.
Si en el 2005, la movilización popular evitó –a pesar de todo aquel complot de los principales actores del país- la ilegal maniobra hoy –con el rencor social en ascenso diariamente y con una sociedad enardecida diariamente en la calle- se ve más que complicado.
El desafuero del 2017 está en chino.
Le sale más barato a la mafia del poder, dejar jugar a AMLO. El insistir en frenarlo, puede cambiar la mentalidad de muchos mexicanos que todavía creen en el cambio por la vía institucional.
La otra ruta, es la difícil, la dolorosa, la incendiaria.
Y esa, a nadie –y menos, a los que todo tienen- nos conviene…