La selección mexicana de futbol está prácticamente calificada al mundial a celebrarse en Rusia en el 2018. “Caminando” logró su pase y ahora debe enfocarse en no hacer otro ridículo como el que nos tiene acostumbrados a los aficionados en la copa confederaciones.
Y es que el nivel mostrado hasta ahora solo alcanza para “brillar” de forma mediana ante rivales que no son ningún obstáculo importante. Son rivales de regulares a malos y ahí es donde radica el principal problema de estancamiento: el autoengaño; de ahí comienzan a agarrarse los pseudoperiodistas amantes de la mentira para mal informar al aficionado que ingenuamente les cree. Que la selección esta para grandes cosas, que estamos al nivel de las potencias, que le podemos hacer juego a Alemania o a Brasil, que #noerapenal, e infinidad de barbaridades que ustedes mejor que nadie las habrá escuchado más de una ocasión.
Si queremos medirnos en términos futbolísticos y saber en dónde estamos realmente, debemos conseguir sinodales que sean top ten, dejar de lado los famosos mole tours y buscar oponentes que obliguen al equipo mexicano a desplegar su mejor versión y que sean dignos rivales dentro de la cancha.
Por eso, a manera del mejor Entrepreneur les traigo una idea millonaria a los señores de pantalón largo de la CONMBEOL y de la CONCACAF: Si unificamos las eliminatorias mundialistas a partir de la siguiente edición y formamos la Confederación Americana de Futbol A. C. y ¡Pummm! Dejamos de lado esta engañosa y penosa eliminatoria que nos hace creer que somos “El Gigante” de la zona.
¿Imaginan un torneo clasificatorio dividido en grupos donde tengamos que enfrentar a Brasil, o Argentina a visita recíproca? En donde clasifiquen al mundial los tres primeros de cada grupo y no haya reclasificación. Porque al final del día, como dice la canción de los Tigres del Norte: América yo soy. Y si en Europa que es un continente más grande en cuestión de países lo hace, ¿por qué nosotros no? Esperen… a los Businessmen del balón no les gusta esto.
Con eso de la ampliación de participantes en una copa del mundo podríamos pensar esto como una posibilidad, porque entonces sí; nuestros flamantes seleccionados se sentirían obligados a brindarse en cada partido y dejar de lado su bendita soberbia con la que en la mayoría de las ocasiones encaran los juegos clasificatorios de la zona más pobre a nivel futbolístico del planeta.

Oscar González López.
Ing. Electromecánico por convicción; Deportista por devoción.
@OskrelM oscarelm