La fabulosa “Generación dorada” como muchos la han vendido ha decepcionado una vez más, ya es una costumbre que en partidos importantes, de trascendencia, contra rivales de peso que te exigen, que te atacan, que no te dejan de morder en todo el campo; no da una. Podrán decir muchos que las rotaciones, que los cambios, que no poner a Vela ni a Oribe y mantener al petardazo vende humo del Chícharo, o que Osorio no sirve, etc. etc.
La realidad es, que no hay más, no se ilusionen de más, no digan que las figuras que juegan en Europa, que tienen mucho fogueo como antes no se había, ni nos vendan a tipos que siguen siendo ídolos de papel, jugadores como chícharo, como Layún, como Reyes como Herrera hay de a montones por todos los barrios y en todas las ligas. A mí que no me vendan piñas y me digan que son los máximos exponentes ni las máximas figuras. Para mi siguen siendo jugadores del montón sin calidad, sin clase y con más mercadotecnia que técnica futbolística.
Ha quedado claro que estamos tres o cuatro escalones debajo de las verdaderas potencias futbolísticas; el dichoso TRI es un espejismo que sigue ilusionando a más de uno pero que a la hora buena se raja y se acobarda.
Que queda, solo el pensamiento del mediocre: “me la metieron pero se las ensucie”. Que triste seguir sumidos en ese letargo y seguir esperanzado en que esta misma generación podrá hacer un digno papel en el mundial del próximo año. De los que jugaron contra Alemania, a los que jugaron contra Chile, y a los que jugaron en los últimos diez años, siguen siendo los mismos. Podrán traer al técnico que ustedes quieran, mientras siga existiendo “la mafia del poder” como diría aquel filósofo tabasqueño nuestra miserable selección no pasará de perico perro y a las pruebas me remito.
De una vez por todas hay que entender que no existe el término “ganar” para el que queda del segundo lugar hacia abajo. Si no culminas como primero, no sirve de nada, mejor no vayas y digas que compites. No todo es competir y ser digno, eso no basta por la simple y sencilla razón de que el primer lugar jamás se olvida, y de los segundos nadie se acuerda.
La realidad del futbol mexicano es esa, la mediocridad de su zona en donde es rey y señor y de donde muchos presumen, pero una vez que salen de esa zona de confort, quedan expuestas todas las carencias que no se han podido solucionar. Queda de consuelo la copa de oro en donde si no la ganan debe haber una limpia general y todos los involucrados deberían de renunciar.

Oscar González López.
Ing. Electromecánico por convicción; Deportista por devoción.
@OskrelM oscarelm