Cortesia de JESÚS HERNÁNDEZ

Los estudiosos afirman que ninguno de los siete partidos políticos de Cataluña, tres secesionistas y cuatro constitucionales, cuenta con apoyo suficiente para obtener mayoría en el parlamento catalán y constituir un gobierno

Aun cuando una de las cinco fuerzas políticas de Cataluña logre más votos que las otras en esta elección especial, nadie se atreve a anticipar quiénes podrán formar gobierno en medio de tanta división.

En principio, los estudiosos afirman que ninguno de los siete partidos políticos, tres secesionistas y cuatro constitucionales que abogan por la unidad de España, cuenta con apoyo suficiente para obtener mayoría en el parlamento catalán y constituir un gobierno que retome la autoridad autonómica.

Incluso muchos anuncian una fragmentación del Parlamento regional catalán que dificultará las negociaciones y los pactos entre partidos y, por tanto, la gobernabilidad en esa comunidad autónoma.

El Gobierno español, amparado en la Constitución, convocó los comicios el pasado 27 de octubre, justo después de destituir al presidente cesado catalán Carles Puigdemont y todo su gobierno y de que el Parlamento regional aprobara una declaración ilegal a favor de la secesión.

Ante lo incierto del resultado, líderes políticos nacionales apostaron por sumar votos durante los últimos días de campaña, mientras los partidos reforzaban consignas y renovaban estrategias en un ambiente de “bloques” cada vez más enfrentados.

Circunstancias

A esto sumamos la inusual campaña por las circunstancias extraordinarias que envuelven a dos candidatos a la presidencia de la autonomía.

Puigdemont permanece en Bruselas y desde allí lanza sus mensajes electorales, mientras el vicepresidente cesado catalán Oriol Junqueras sigue en prisión provisional investigado por rebelión y otros supuestos delitos relacionados con el proceso independentista.

El separatista Puigdemont no pierde las esperanzas de que su partido, Junts per Catalunya, gane las elecciones y mantiene que deberá “volver” a Cataluña si los catalanes lo votan para construir lo que considera una “república (catalana) grande, libre, próspera y democrática”.

En una carta desde la cárcel, Junqueras pidió a sus seguidores que no permitan que el Gobierno de España y quienes lo apoyan “pasen una apisonadora” por encima de Cataluña.

Otras fuerzas

Por su parte, el líder del Partido Socialista Obrero Español, Pedro Sánchez, pidió concentrar el “voto útil” en el candidato socialista a presidir Cataluña, Miquel Iceta, para que forme un gobierno que acabe con el “conflicto y la crispación” y abrir una etapa de “diálogo, pacto, concordia y reconciliación”.

El presidente nacional de Ciudadanos, Albert Rivera, llamó por su parte a vencer a los separatistas con la “munición de los demócratas” -el voto- y pidió concentrarlo en este partido para asegurar el “cambio” y el “acuerdo” entre las formaciones constitucionalistas.

Descartada la mayoría absoluta de una sola candidatura, la incógnita es si podrían alcanzarla el bloque de partidos independentistas o aquellos otros partidarios de la Constitución y la unidad de España.

Sorpresas

Las encuestas coinciden en que la suma de Esquerra Republicana de Catalunya, Junts per Catalunya y los radicales independentistas de izquierda CUP bajarían de los 72 escaños actuales hasta entre 63 y 70.

Por su parte, Ciudadanos, los socialistas PSOE y los conservadores Partido Popular tendrían entre 55 y 63 diputados, aún más lejos de la mayoría necesaria de 68 para formar gobierno.

Incluso una encuesta adicional, fuera del marco permitido por la ley que cerró el viernes 15, que fue publicada el martes por el rotativo El periódico en el colindante Principado de Andorra, mantiene cifras muy similares.

No obstante, los partidos de ambos bloques reiteran que no apoyarían a fuerzas del otro, así que entre ambos bandos queda Comú-Podem, que es la versión catalana del partido Unidos Podemos que preside Pablo Iglesias, aunque sin el poder absoluto que profesa en otras zonas de España.

Esta coalición, que reúne a varias tendencias políticas, además de Podemos, podría conseguir entre 8 y 11 escaños. Por ello, trata de mantenerse al margen de ambos bloques, mientras continúa pidiendo un referéndum de “autodeterminación”, que no es permitido por la Constitución, para Cataluña pactado con el Estado.