Linea fronte4riza entre México y EU.

WASHINGTON.4 de abril de 201.- El presidente Donald Trump firmó este miércoles una orden para desplegar “lo antes posible” un número no determinado de militares de la Guardia Nacional en la frontera con México, en un intento de marcar músculo ante lo que considera un aumento intolerable de la inmigración ilegal.

La decisión de Trump llegó después de días de quejas del Presidente contra una caravana de cientos de inmigrantes centroamericanos que se dirigían a Estados Unidos, aunque la Casa Blanca atribuyó la medida al aumento en la llegada de indocumentados al país desde febrero.

“Seguimos viendo niveles inaceptables de drogas ilegales (…) e inmigración ilegal entrando en nuestra frontera sur. Esto no solo amenaza la seguridad de nuestras comunidades y niños, sino también nuestro sistema legal. Es hora de actuar”, dijo la secretaria de Seguridad Nacional, Kristjen Nielsen, en una conferencia de prensa.

“Para prevenir esas consecuencias, el Presidente ha ordenado que el Departamento de Defensa y el Departamento de Seguridad Nacional trabajen con nuestros gobernadores (estatales) con el fin de desplegar personal de la Guardia Nacional en la frontera suroeste, para ayudar a la Patrulla Fronteriza”, añadió Nielsen.

Aunque Trump tenía la esperanza de que el despliegue comenzara “inmediatamente”, según Nielsen, en su orden dio 30 días al Pentágono y a las otras agencias del Gobierno involucradas en la misión para que le presenten un “plan de acción” para militarizar la frontera.

El Gobierno de Trump todavía está negociando con los estados de la frontera, que tienen responsabilidad sobre la Guardia Nacional, para determinar las dimensiones de la misión, por lo que aún no está claro ni cuándo se desplegarán los militares, ni cuántos serán, ni cuáles serán el costo y la duración de la operación.

“(El despliegue) se producirá lo antes posible”, afirmó la titular de Seguridad Nacional, quien dijo que las conversaciones con los gobernadores de los estados estaban siendo positivas.

La ley estadounidense prohíbe usar a los militares para tareas de seguridad y orden público a nivel nacional, por lo que los miembros de la Guardia Nacional –un cuerpo de reserva de las Fuerzas Armadas– tendrán un papel limitado en la frontera y no podrán dedicarse a detener inmigrantes que lleguen a la zona limítrofe.

Se espera que la Guardia Nacional ayude a los agentes fronterizos en tareas de “detección aérea, transporte, reparación del muro fronterizo y apoyo logístico”, indicó a Efe la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).