Para que el Presidente Richard Nixon pisara la China de Mao Tse Tung en 1972, el protocolo diplomático obligó a que los primeros encuentros fueran con el Primer Jefe de Gobierno Zhou En Lai, por lo tanto, los Estados Unidos enviaron a su cabildero estrella para las negociaciones, su nombre, Henry Kissinger, el James Bond de la época y tal vez el hombre de mayor confianza de Nixon, así pues, cuenta la historia que en las últimas entrevistas decidió preguntar al oriental lo siguiente; “Señor Zhou En Lai ¿Cuál es su opinión sobre el impacto que la revolución francesa ha tenido en la historia?”, a lo que el líder comunista respondió sonriendo “es muy pronto para darle una respuesta, para un asunto como este lo se necesita perspectiva histórica”.

Aquella respuesta pareció sarcástica, pues ya habían transcurrido más de 170 años de la conclusión de la revolución gala, así fue como Kissinger comprendió que había subestimado a su interlocutor, el cual bien pudo haber sido maestro del mismo Maquiavelo.

Ahora bien, al concluir el primer debate de los candidatos a la presidencia de México organizado por el INE, resulta casi imposible declarar un ganador, pues de los tres temas centrales relacionados con seguridad pública y violencia, combate a la corrupción e impunidad y democracia y pluralismo, los mexicanos poco o nada pudimos conocer como propuestas de gobierno de Margarita, Ricardo, Andrés, José o Jaime, pues todo se fue entre ataques, descalificaciones y hasta una orwellianada de “El Bronco”, quien sorprendió con su propuesta de cortarle las manos a los rateros como si México se rigiera por la Ley Sharía de Arabia Saudita.

Al final del evento desarrollado en el Palacio de Minería, y mientras los candidatos se declaraban ganadores, los fanáticos no dejaban de pelear la encarnizada batalla en las redes sociales, me pareció realmente divertido leer los “tuitazos y facebookazos” de diversos yihadistas políticos, quienes no perdieron tiempo para insultar de manera muy primitiva a todo aquel que se atreviera a pensar distinto, finalmente, las plataformas digitales se convirtieron en un circo romano, un espectáculo que bien pudo generar la información suficiente para que Erich Fromm escribiera algún ensayo de psicología social de altura.

Si viviera Zhou En Lai y le preguntaran su opinión acerca de quién ganó el debate, estoy seguro que se concretaría a responder; “es muy pronto para darle una respuesta ya que se necesita perspectiva histórica”.