15 de junio de 2018

Un agobio incesante ejerció el combinado africano durante todo el encuentro, interrumpido solamente por tibias contras del conjunto asiático. Sin embargo, un autogol en el minuto 95′ le dio el triunfo a Irán.

Irán venció por 1-0 en un encuentro en el que ofrecieron poco y nada.

Pese a que los asiáticos cargaban con las credenciales de haber sido el equipo más fuerte de su zona en la etapa de clasificación, fue Marruecos quien tomó las riendas del partido rápidamente, ejerciendo una presión agobiante desde los primeros minutos de juego.

Durante el primer cuarto de hora, fue un verdadero monólogo el de los africanos, quienes asediaron sin tregua la portería rival, ante un Irán que no lograba hacerse del balón.

El dominio marroquí se vio interrumpido solamente por un puñado de contras de parte de Irán que lograron inquietar a la portería del combinado africano, pero a los jugadores asiáticos les faltó precisión en los últimos metros.

En la segunda parte el ritmo bajó considerablemente, al igual que las ocasiones de gol, a excepción de un disparo rasante que el portero iraní Beiranvand estuvo notable en desviar.

Sin mucho que ofrecer, ambas escuadras fueron incapaces de mover el marcador y el partido parecía que terminaría con un pobre empate sin goles.

Sin embargo, cuando quedaba solo un minuto de juego, Bouhaddouz convirtió en propia portería tras un tiro libre para los iraníes, sellando el agónico triunfo.

Lo peor que dejó el encuentro, lamentablemente, fue la confirmación de que, por alguna razón fuera de toda lógica y sentido común, las vuvuzelas están de vuelta…