19 de junio de 2018

Otro debut frustrado en el Mundial, en esta oportunidad con el añadido que Colombia tendrá que prescindir de un mediocampista.

Con mucho empeño salió Japón a buscar el resultado y la sorpresa en el partido inaugural del Grupo H. El que persevera, vence. Colombia tuvo que ver cómo los rivales se adelantaron en dos oportunidades.

La primera vez vino tras un penalti y una expulsión, la segunda más rápida en la historia de los Mundiales, al tercer minuto cuando Carlos Sánchez le metió la mano al balón tras un remate que iba destinado a batir a David Ospina. Doble castigo, y hasta triple ya que caería un gol de Shinji Kagawa.

Pero las cosas parecían tomar mejor forma hacia el cierre de la primera fase. Juanfer Quintero ponía el empate desde un tiro libre rastrero que puso a sufrir al guardameta nipón, al punto de irse detrás de la línea de gol con todo y esférica. Era el empate, y en las tribunas un histórico lo festejaba.

En el complemento Japón salió para finiquitar lo que se había conseguido a comienzos del encuentro. Con un hombre más y las consecuentes piernas más frescas, apostaron por presionar más a Colombia en la salida, algo que surtió efecto de forma inmediata. Los ataques eran más incisivos y frecuentes.

En el complemento Japón salió para finiquitar lo que se había conseguido a comienzos del encuentro. Con un hombre más y las consecuentes piernas más frescas, apostaron por presionar más a Colombia en la salida, algo que surtió efecto de forma inmediata. Los ataques eran más incisivos y frecuentes.

Para Colombia será momento de recapacitar y pensar en cómo hacer para revertir el mal comienzo. Japón por su parte, puede exhalar tras un excelente primer encuentro donde demostraron no ser aquella selección desorientada del Mundial 2014.