19 de junio de 2018

Los africanos demostraron un juego mucho más ordenado y efectivo, sólido en la defensa y con una capacidad de contrataque letal que les pemitió vencer por 2-1.

Primera parte:
Un inicio sin mayores emociones ha tenido el segundo duelo del Grupo H, con dos equipos que han comenzado desde temprano a rotar el balón rápidamente, utilizando las bandas para avanzar en ataque y exhibiendo un claro estilo cada uno.

Mientras Polonia hace gala de su orden táctico, Senegal busca presionar arriba y alcanzar la portería rival con un juego mucho más directo, utilizando la velocidad y potencia física de sus jugadores. Sin embargo, y contrario a lo que se esperaba, los africanos han logrado montar un eje defensivo ordenado que le impidió a los europeos disparar a puerta durante los primeros 20 minutos juego.

Han sido los senegaleses, de hecho, quienes logran penetrar la zaga polaca con mayor frecuencia, aunque han estado muy flojos a la hora de definir. Cuando el encuentro ya se acercaba a la media hora de juego, el ritmo fue decayendo y las acciones comenzaron a desarrollarse en el mediocampo.

A los 37 minutos de juego, una contra africana permitió que el delantero del Everton FC, Gueye, disparara a portería desde media distancia. Si bien el tiro no tuvo demasiada potencia, un desafortunado rebote en el defensa polaco Cionek descolocó al portero.

Con el 1-0, ambos equipos se fueron al descanso.

Segunda Parte:
Polonia realizó un cambio para buscar el empate. Iniciado el segundo tiempo entró Bednarek en reemplazo de Błaszczykowski para jugar con tres defensas centrales.

A los tres minutos del complementario, Sané frenó a Lewandowski con una falta a pocos metros del área, que el propio delantero sirvió con gran técnica. Sin embargo, el portero N’Diaye estuvo notable en desviar el disparo.

Con el correr de los minutos Polonia comenzó a empujar cada vez más a Senegal en su propio campo de juego.

Pero cuando mejor estaba jugando, vino el desastre. A los 60′, un absurdo error en la defensa del conjunto europeo provocó que Senegal marcara el segundo de la jornada.

Un pase hacia atrás, una salida totalmente fallida del portero Szczęsny y la indolencia de la zaga polaca permitió que Niang se llevara el balón y entrara completamente solo a la portería rival.

A los 84 minutos de juego, Senegal pidió un penal sobre Sarr, pero el árbitro no se pronunció, amparado por el VAR que no avisó nada.

Un minuto más tarde vendría el descuento polaco en manos de Krychowiak, quien cabeceó después de un balón detenido. Los esfuerzos polacos por forzar el empate fracasaron, y el partido acabó con una victoria para los senegaleses.