21 de junio de 2018

Un temprano gol de Eriksen le estaba dando el pase a la siguiente fase a Dinamarca, pero Australia lo empató con un penalti cobrado gracias al VAR y por poco no lo gana en la segunda parte.

Primera parte:
Un partido muy animado se vivió en Samara, con dos equipos que hicieron gala de toda su velocidad para imprimirle un gran ritmo al encuentro.

Tras unos primeros instantes de idas y venidas, fue Dinamarca quien abrió la cuenta, gracias a un golazo de Eriksen.

A los seis minutos, una excelente jugada de Jorgensen dentro del área fue la antesala para que llegara desde atrás el jugador del Tottenham, y rematara de primera para batir al portero Ryan.

Australia no bajó los brazos, y continuó atacando por las bandas para buscar por aire la definición del empate.

Dinamarca, en cambio, bajó la intensidad para imprimirle algo de calma a su juego, lo que se tradujo en una alta posesión del balón, pero menos llegadas a la portería rival.

A los 35 minutos de juego, los australianos reclamaron una mano dentro del área danesa que bloqueó un cabezazo de Leckie. El árbitro no pitó nada, pero dos minutos después consultó al VAR, cobró la pena máxima y le mostró tarjeta amarilla a Poulsen.

Desde los 12 pasos, Jedinak no falló, convirtiendo su tercer gol a través de esta modalidad en las últimas tres Copas del Mundo (y las tres únicas anotaciones del conjunto oceánico en la historia).

Con el 1-1, y un conjunto australiano que se encendió después del gol del empate, ambos equipos se fueron al descanso.

Segunda parte:
Australia arrancó el segundo tiempo con la intención de buscar la victoria y para ello se hizo del balón con mucha más propiedad que en la primera parte.

Gracias a ello, logró asediar constantemente la portería danesa, intentando buscar los espacios para dar la estocada final. Por los costados, por el medio, a través del aire o desde media distancia, como un bombazo Mooy que rozó el palo, los Socceroos estuvieron varias veces a punto de convertir.

A los 73′ Mabbout debió ser retirado del campo de juego tras caer mal y lesionarse el hombro derecho. En su reemplazo, entró Juric.

A lo largo del complementario, ambos equipos realizaron cambios con la esperanza de liquidar el partido. Fue Australia, sin duda, quien más se acercó, pecando de nerviosismo y mala fortuna a la hora de definir.

Los último diez minutos fueron de infarto y las llegadas por parte de los oceánicos se multiplicaron ante una Dinamarca que no supo cómo frenarlos. Finalmente, el partido acabó en empate, aunque Australia mereció mucho más.