22 de junio de 2018

Nigeria resurgió de las cenizas de una primera parte muy pobre, para marcar dos goles y hacerse con una victoria que vale oro. Gracias a este resultado, Argentina todavía puede soñar con el milagro.

Primera parte:
Los primeros 45 minutos estuvieron marcados por la falta de ritmo y poco fútbol. Los nórdicos dominaron pero la falta de precisión les acabó pasando factura.

Sus aficionados, como siempre, despertaron al estadio entero.

Islandia inquietó la portería de Uzoho, gracias a los centros laterales de Bjarnason, pero el balón nunca acabó entre los tres palos.

A Nigeria le costó hacerse con la pelota e incluso rompió un récord sin querer:

Islandia quiso aprovechar la altura de sus jugadores y su táctica consistió en mandar balones al área. A falta de dos minutos del pitido final, Finnbogason casi consigue el primero tras un centro de Sigurdsson, el balón se perdió por la línea del fondo.

Segunda parte:
Nigeria empezó la segunda mitad completamente enchufada.

A los cuatro minutos, un contragolpe letal por parte de los nigerianos abrió el marcador gracias a Musa. El jugador del Leicester controló la pelota de manera magistral y acribilló a Hallsorsson, que nada pudo hacer.

Los nigerianos despertaron por completo del letargo de la primera parte y consiguieron una distancia todavía mayor gracias al segundo gol de Musa.

El tanto también llegó de un contra golpe perfecto y Musa, tras regatear al portero, disparó entre los dos defensas que se había quedado en la línea de gol, pero que nada pudieron hacer ante el instinto goleador.

Islandia reaccionó tras el segundo gol contrario y pudo haberse metido de lleno en el partido con un tanto a su favor, pero no lo pudieron aprovechar.

VAR les otorgó un penalti tras una imprudencia de Ebuehi, pero Sigurdsoon disparó alto y el balón salió por encima del larguero.

Nigeria incluso tuvo el tercero en varias ocasiones de peligro pero no supieron sentenciar.