Carlos-García. LIBROPOLITICA

William Topaz McGonagall fue un pésimo poeta que nació en 1830 en Escocia, y para inmortalizar su estilo infantil y hasta simplón de hacer poesía, un día, sus malas amistades, esas que nunca faltan, le jugaron la broma de patrocinar la publicación de un libro, el cual llamó: “Gemas poéticas”.

Tan aberrante fue el trabajo de William que para muestra aquí les dejo el botón: “Al reverendo George Gilfilan de Dundee, todo mi honor. Yo nunca he escuchado más grande predicador. Es el un hombre de genio brillante. Y su congregación siempre está expectante” ¿Qué les parece su estilo?, el chiste se cuenta solo.

Así como los amigos bromistas de McGonagall le impulsaron a escribir un pésimo libro; del mismo modo, los graciosos mecenas de José Antonio Meade le condujeron al patíbulo político al postularlo como candidato del PRI a la presidencia de México.

Falto de estilo, pobre en equipo, alejado de la estructura partidista y despreciado por la ciudadanía que nada quiere saber de un PRI que se olvidó del viejo principio “el partido al servicio del pueblo”, José Antonio Meade cierra campaña con apenas 18% de preferencias electorales, algo así como 9 millones de votos aproximadamente, de nada le sirvió la llegada de René Juárez Cisneros a la dirigencia nacional de su partido, además, poco aportaron los candidatos a gobernador en las nueve entidades donde se sustituirá al titular del poder ejecutivo local, y de las aportaciones de los candidatos a las cámaras federales ya ni hablamos.

En este sentido, los candidatos a las alcaldías del PRI dejaron de lado a Meade, ninguno quiso aportarle ni estructura ni trabajo de promoción al candidato, ellos solo se limitaron a decir “a mi garantícenme mis votos, y los demás candidatos que busquen los suyos”, esa fue la constante en la campaña, por eso no alcanzó a posicionarse el candidato a la presidencia de la república.

La experiencia que ha dejado Meade es valiosa para quien pretenda ser candidato del PRI en el 2024, ésta, consiste en no confiarse en la voz de los mecenas, primero hay que revisar cuanta aceptación popular tiene el partido, así mismo, se debe analizar qué tan sólidas son las estructuras del mismo, no vaya a ser que como al buen McGonagall por inocente se le exhiba en público.

Twitter: @karloskgv