“No pasa nada”, gritaba pasajero mientras ardía el avión de Aeroméxico

1 de Agosto del 2018.

Viajeros relatan la angustia en el momento de evacuar.

Desde el mismo instante en que el avión de Aeroméxico comenzó la marcha para cumplir su horario de despegue alrededor de las16:00 horas en el aeropuerto del norteño estado de Durango, Anabel Estrada notó que el vehículo no lograba la velocidad que regularmente tienen las aeronaves.

Ella ocupaba el asiento número 24 y todo iba bien hasta que percibió que, aún a marchas forzadas, el avión comenzaba a elevarse ligeramente por unos segundos antes de volver a tierra y dar de saltos sobre el terreno desnivelado mientras la gente gritaba aterrada por el accidente, el fuego, el golpe que se rompió por un costado.

El desplazamiento fue horizontal y el avión no giró durante los 300 metros de la trayectoria, según confirmó este miércoles Luis Gerardo Fonseca, director de Aeronáutica Civil de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la institución que investiga las causas del accidente.

Aparentemente durante el despegue la nave sufrió “algún percance” que aún se desconoce pero que desembocó en un daño en el fuselaje y el desprendimiento de los motores por el arrastre fuera de la pista. Fonseca dijo que los expertos determinaron que ni siquiera alcanzó a despegar, aunque muchos de los pasajeros como Anabel Estrada así lo percibieron quizás por el nerviosismo y la rapidez con que ocurrió el evento.

No hubo ni un solo muerto entre las 101 personas que iban a bordo: 88 adultos, nueve menores de edad, dos infantes y cuatro integrantes de la tripulación, dos pilotos entre ellos, y dos sobrecargos.

María Guadalupe Herrera, otra de las sobrevivientes, narró a la prensa local que, cuando tuvo consciencia de lo que había ocurrido, la gente de los asientos del centro gritaba porque no se podían mover mientras la tripulación intentaba seguir el protocolo de evacuación que finalmente logró con éxito.

“Miré alrededor y me di cuenta de que todos iban a salir por la parte de atrás y yo comencé a seguirlos, pero vi que mi mamá estaba en otra parte. Yo traía a mi bebé en brazos y se lo di a mi otra niña con la que viajaba y todavía me regresé por mi mamá para salir todas juntas”.

El director de protección civil de la Secretaría de Gobernación, Ricardo de la Cruz, reconoció que la actuación de la gente fue clave para la supervivencia.

“Cuando los protocolos de seguridad son instruidos antes de un vuelo creemos que es una molestia, pero ayer se demostró que funcionan y son prioridad”, dijo “La tripulación tuvo una participación importante y los pasajeros pusieron de su parte. Cada uno hizo bien las cosas”.

José Luis Corral, otro de los pasajeros, recordó en entrevista que mientras temía realmente por su vida, mientras el piloto Galván Meyrán , de 38 años, daba instrucciones para evacuar aún con la columna dañada (fue el herido más grave y tuvo finalmente que ser operado), él intentaba decir algo positivo. “No sé si para mí mismo o para los otros, pero yo decía que no iba a pasar nada mientras veía lumbre de lado derecho”.

Aeroméxico emitió un comunicado de prensa en el cual lamentó “profundamente este accidente” e informó que “harán lo que sea necesario para auxiliar a las familias” de los clientes. Andrés Conesa, director general de la compañía, aseguró que el avión cumplía con los requisitos de seguridad y que aún no sabe qué pudo pasar.

El gobernador de Durango, José Rosas Aispuro, dijo que probablemente fue una ráfaga de viento y granizo que hizo golpear el ala izquierda al suelo, pero las autoridades federales aún no confirman la hipótesis, aunque tampoco la descartaron.