Carlos-García. LIBROPOLITICA

Durante la gira de agradecimiento de ayer del Presidente Electo por Tamaulipas, el próximo mandatario federal fue cuestionado en torno a si investigaría a gobernadores relacionados con hecho delictivos; pregunta a la cual respondió: “no vamos a perseguir a nadie, no es mi fuerte la venganza… como política del nuevo gobierno no esta el perseguir a nadie, lo que queremos es transformar al país”.

La declaración de Andrés Manuel López Obrador, más allá de perdonar a todo aquel que gobernó y abusó del poder, me recordó el momento histórico donde nació la amnistía, la cual instauró el General Ateniense Trasíbulo en el año 404 A.C., quien, tras retomar el poder de la capital helénica arrebatándoselo mediante una guerra al régimen espartano denominado: “Los Treinta Tiranos”, dejó de lado la venganza y perdonó todos los delitos que estos últimos habían cometido.

Trasíbulo, sabiendo que su pueblo estaba a punto de ser invadido por los persas, determinó, inteligentemente, que ya no había tiempo para alimentar discordias entre el pueblo helénico y sus exgobernantes, en lugar de ello, hizo un llamado a la unidad para defender su territorio de los invasores de Persia.

El Presidente Electo, sabe bien que la batalla que se aproxima a partir del 1 de diciembre no debe basarse en escudriñar el pasado de los políticos vigentes o en retiro. Aquellos quienes hicieron de la corrupción un modelo de negocio, como contraparte, el estado mexicano, necesitará enfocar las baterías en los grandes flagelos que tienen al país en la penumbra, me refiero, entre otros, a la inseguridad, la pobreza y el desempleo.

Si el perdón a políticos y facinerosos al que se refiere el próximo presidente garantizara la paz y el desarrollo de México, yo sería el primero en sumarme a su lucha. ¿Quién en su sano juicio desea que la nación siga siendo azotado por la violencia, el desempleo y las calamidades que le atañen?, en mi opinión, creo que nadie; si el mecanismo transicional de la guerra a la paz nacional es una ley de amnistía o un acuerdo político, me da lo mismo siempre y cuando el fin último sea el crecimiento integral de México.

Como última reflexión, tal como citó el activista indio Mahatma Gandhi: “no hay camino para la paz, la paz es el camino”, uno de los pilares del próximo gobierno federal deberá sustentarse en dicho principio.

Twitter: @carloskgv