En las últimas dos semanas el huachicol ocupa la totalidad de la agenda pública del gobierno de la república, más allá del problema que se generó con el abasto del combustible, me parece buena la medida emprendida para detener el robo de gasolina, sin embargo, la tarea del gobierno no puede enfocarse en un solo tema, que, aunque por si mismo, es de vital importancia para el combate a la corrupción y la delincuencia organizada, lo cierto es que están surgiendo problemas de carácter político en los estados.

Mientras la estrategia del combate al robo de la gasolina de los ductos de PEMEX parece ser la acción principal del estado, en las entidades federativas arrecia la pelea de grupos políticos por los nombramientos de las oficinas titulares de representación de las secretarías de estado y demás órganos federales (las antes llamadas delegaciones federales).

Ráfagas de tinta corren por los diarios locales para denostar a quienes parece que pronto serán nombrados encargados de las oficinas de representación estatal. Por su parte, morenistas, priístas, panistas e integrantes de los demás partidos políticos buscan padrinos en la Ciudad de México para agenciarse dichos espacios, mientras tanto, sus rivales se encargan de circular versiones novelescas sobre sus orígenes partidistas o acciones de la vida privada para aniquilarlos y, como si se tratara de la misma “noche de los cuchillos largos” de la Alemania nazi, también los Coordinadores de Programas Federales (1 por cada estado), reciben su dosis de golpes y zancadillas políticas de gobernadores y secretarios federales, lo anterior, para evitar a toda costa perder el control político de sus cotos de poder.

La tarea de gobernar es delicada, el gobierno federal debe, cuanto antes, apagar el fuego amigo y enemigo en las entidades, ya sea ratificando a los actuales delegados federales, o nombrando nuevos titulares, pues la implementación y articulación de los programas federales no pueden esperar más.

Es momento de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, reúna a sus secretarios de estado y a los titulares de órganos y organismos con oficinas de representación en los estados, la finalidad, invitarlos a detener la politiquería que complica la labor de nombrar a quienes coadyuvarán con los Coordinadores de Programas Federales en los estados y, quien se resista o simule, sea despedido.

En 1913, durante su exilio, el General Porfirio Díaz ofreció una entrevista al diario francés “Le Figaro”, lo anterior, tras la desestabilización política del país por el asesinato de Madero y la llegada al poder de Victoriano Huerta, ahí respondió a la pregunta del reportero: “¿cómo hizo usted para lograr el desarrollo estabilizador de México?”, a lo que el ex presidente respondió: “jamás dejé un cargo sin responsable, en la administración pública se necesitan los espacios ocupados por gente leal al proyecto, tan pronto como se aceptaba una renuncia, tan pronto ya estaba firmando la persona que lo sustituía, la política es peligrosa cuando dejas espacios abiertos a la ambición de muchos”.

Twitter: @carloskgv