lunes, octubre 3, 2022
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    Presencia franciscana en Lerma

    Por: Carlos Yeshua Melgoza Sánchez

    Candidato a la Maestría en Humanidades por la Facultad de Humanidades de Universidad Autónoma del Estado de México/ Jefe del Dpto. de Cultura e Historia de Lerma. 

    Es sabido, como lo marca Robert Ricard, que solo con la llegada de los primeros misioneros franciscanos en 1524 comenzó la evangelización metódica de la Nueva España. Con ello, se fincó la provincia del Santo Evangelio que iniciaba en la ciudad de la Veracruz y culminaba en los montes occidentales del matlatzinco, bajo la doctrina del convento de San Miguel Zinacantepec. 

    Si bien, fueron cuatro los conventos franciscanos establecidos en el Valle de Toluca (Toluca, Metepec, Calimaya y Zinacantepec), ninguno de estos se ubica ni en las inmediaciones del actual territorio municipal. Entonces, ¿Hubo franciscanos en el municipio de Lerma? ¿Cómo poder afirmar esto?

    Portada de libro de bautismos de Huitzizilapan que data de 1625. Imagen: Archivo Histórico Parroquial de Santa Clara de Asís Lerma.

    Es a partir de cuatro elementos podemos identificar la presencia franciscana en territorio lermense, aunque resulta inminente aclarar que esta orden mendicante no ejerció un papel determinante en la construcción religiosa de la región de la montaña, como si lo obtuvo a lo largo y ancho del Nepintahihuitl o Valle del Matlatzinco. 

    1. Se atribuye a Fray Luis de Fuensalida la evangelización del Valle de Toluca, en las postrimerías de 1525. Para los años subsecuentes, con la fundación de la villa de Metepeque y la fundación del convento de San Juan Bautista, los asentamientos de los Huitzizilapan, Xochicuautla y Atarasquillo formaron parte de esta administración civil, por lo que se infiere, también esta zona estuvo bajo el cuidado en un principio de los frailes de dicho convento.
    2. La iconografía franciscana se encuentra presente siempre en cada una de sus fundaciones y mantienen un serio discurso arquitectónico basado en la sobriedad de sus estilos. Se conoce siempre el uso iconográfico del ciño franciscano, las borlas de este mismo, así como la imagen misma del padre Francisco. Sin embargo, inmersos en el contexto de paganismo frente a cristianismo, son dos las cuestiones imperantes en el momento; el bautismo y la doctrina, o mejor dicho, la comprensión y adopción de la nueva fe. 
    Imafronte del templo de San Francisco de Asís en Xochicuautla, Lerma. Imagen; Fernando Hernández Roldán.

    Por ello, es que se echa mano de los muros y demás espacios en que se pueda plasmar la concordancia del cristianismo con el orden del cosmos por medio de elementos zoomorfos y astrales, ampliamente reconocidos por los naturales de estas tierras, como lo resulta el caso de los relieves y murales del templo de San Lorenzo Mártir en Huitzizilapan, que en conjunto, se entiende como un espacio de sincretismo por que es precisamente el discurso que arrojan sus componentes artísticos. 

    • Las devociones a las que se encontraban dedicadas las nuevas fundaciones son también rastro de la presencia de esta orden en las postrimerías del naciente reino de la Nueva España. 

    La adopción del nombre del padre de la orden como San Francisco de Asís en Xochicuautla. De los apóstoles como aliciente para los primeros misioneros como San Mateo en Atarasquillo y San Pedro en Tultepec. Los protomártires del cristianismo que sirvieran como muestra de entrega incluso hasta el martirio como San Lorenzo en Huitzizilapan. Las figuras de caridad que respaldaron el ejercicio mendicante de la orden como San Martín de Tours en Ocoyoacac. Las figuras combatientes que dotaron de fortaleza ante el paganismo y “los demonios” hallados en estas tierras como San Miguel Arcángel en Ameyalco o Santiago en Analco; así como la afectividad a la Virgen María bajo tres advocaciones concretas como La Purísima Concepción, Nuestra Señora de los Ángeles y la Asunción como lo es el caso de Atarasquillo. 

    Detalle de elementos solares y vegetales que aluden al cosmos son el testimonio de una inculturación entre los naturales y cristianos. Interior del templo de San Lorenzo Mártir en Huitzizilapan. Imagen: Carlos Yeshua Melgoza Sánchez.
    • Por último, es sabido que la fundación de San Pedro Tultepec estuvo a cargo de un padre franciscano; Vasco de Quiroga. Éste a su vez dotó de nombre a los distintos parajes pertenecientes a su jurisdicción como San Pablo (donde actualmente ubicamos el calvario) y Santa Clara de Asís, lugar en el que tuviera asentamiento una nueva urbe a inicios del siglo XVII y del que tomaría como bandera el hábito de esta madre fundadora de las clarisas, segunda orden franciscana. 

    Esto nos orienta a apreciar la influencia de esta orden en el actual territorio de Lerma de la que podemos denotar su fugacidad, ya que, a partir del siglo XVII según lo atestiguan los registros sacramentales la región quedó bajo la administración eclesiástica del clero secular.

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