¿El Bronco al relevo de Meade?

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Vamos que volamos al segundo debate presidencial, en el que nuevamente, todos los aspirantes a presidentes de México tienen la oportunidad de demostrarnos más allá de las palabras y emociones, que son como la novia o el novio o el amante perfecto.

Que ellos o ella son, lo que nos merecemos como nación y que, lo que nos prometen es racionalmente posible. Ya sabemos que se gana con la emoción, pero esta vez los temas por analizar requieren de datos y corazón.

Tocará en el turno al bat de inicio a la candidata Margarita Zavala, de quien sus seguidores ruegan ya no se ponga nerviosa; seguida de Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya, José Antonio Meade y Jaime Rodríguez

1.- Vamos a ver si El Bronco les invita a una carne asada o si de plano, le mocha la mano a varios en la sede de la Universidad Autónoma de Baja California justo a las 20 horas, allá en Tijuana.

2.- Y aun cuando los temas son el mero mole académico de PPMID, sobre el Comercio Exterior, Inversión y Migración, muchos quieren que la retransmisión de su indudable conocimiento sea en palabras barrio. Le recordamos que no está compitiendo para rector del ITAM, la UNAM o el Tec de Monterrey.

3.- Los votos están abajo, en la tierra de los disparates, como en la canción de Facundo Cabral, donde alienante nos dice esa proclama izquierdosa, trasnochada de “no crezca mi niño, no crezca jamás, los grandes al mundo le hacen mucho mal, el hombre ambiciona cada día más, y pierde el camino por querer volar, vuele bajo porque abajo esta la verdad”, lo cual es bastante debatible.

4.- Pero no cuando se está en campaña por los votos de una nación. Y yo desde aquí pregunto, luego del primer debate, del relanzamiento de la campaña.

¿Qué tanto han avanzado los candidatos en el territorio de las promesas? Se trata de ganar que reitero, si le creemos a lo dicho por el ex presidente Vicente Fox, los políticos tras la campaña apenas si cumplen el 30 % de lo que ofrecen.

5.- Pero esa es otra historia, quedan 46 días de hablar y persuadir, pero también de preparar el territorio, el distrito, la entidad, la municipalidad donde todos los pertrechos cuentan.

Esto no es como decía Aristóteles, de que era “ evidente que todos los fines no son fines perfectos. Pero el bien supremo constituye, de alguna manera, un fin perfecto”.

6.- Aquí avanza quien mejor comunica y por eso hoy en el PRI, en el Verde y en el Panal preguntan por qué no hacer la magia de meter a José Antonio Meade y a Jaime Rodríguez en una licuadora para dar a luz a un candidato perfecto.

¡Académica y encanijadamente tiburón! Un costal de dichos y disparates con un hombre que en el gobierno tenga visión internacional, para hacer, como ha ofrecido, hacer del país, una potencia mundial que quite el hambre a la mitad de los mexicanos.

Pero esa es otra fábula, en Meade está el reinventarse o repetir a Labastida o Madrazo.

18 pendientes…

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