Uno de los más grandes problemas de la IV Transformación, en Tamaulipas es el súper delegado José Ramón Gómez (JR). No tiene vocación ni capacidad, para la grandísima tarea que le encomendaron. Su vida loca, a cada momento le cobra sus excesos. Hace unos días, se manejó en corrillos fronterizos, su detención en una ergástula del Valle de Texas.
¿El motivo?
Se presume que fue la inasistencia a una corte de Mc Allen, Texas, para dirimir el crimen –allá en USA, es un crimen desde comprar cerveza si se es menor de edad, hasta manejar ebrio- de conducir briago en compañía de un jovencito en Hidalgo, Texas hace algunos meses.
Un día, pasó por esa infracción el JR en las mazmorras de la policía de Hidalgo.
Se supone, que el representante de AMLO en Tamaulipas, fue encarcelado por violentar las audiencias que el Juez requiere para desahogar el caso.
Dicen lo que conocen el asunto, que por andar en eventos de López Obrador, olvidó sus citas con la autoridad norteamericana.
Eso no es lo grave del asunto. Lo peor del hecho, es que por el trato que le está dando la policía y los jueces por el crimen de conducir casi intoxicado por alcohol, es que él es ciudadano norteamericano. En efecto. Porque a los turistas –como cualquier mexicano que pasa a USA con mica laser-, sólo se le aplica una multa y se acabó. (Al menos, claro, que haya daños en vidas y bienes).
En otras palabras: JR, es gringo.
Y no hay nada de alarmante en eso.
No.
Cada quien nace donde se le da la gana.
(Parafraseando a Chavela Vargas).
Lo churrigueresco del caso, es que la doble nacionalidad para ejercer un cargo de tan alta envergadura como el que tiene, JR, debió haber obtenido su certificado de nacionalidad.
Pero dejemos los asuntos jurídicos, a los abogados.
Lo que realmente importa, es el nulo trabajo que ha desarrollado en estos primeros 100 días de la administración federal que representa.
Los padrones de NINIS, de estudiantes de Prepa y Universidad, de adultos mayores, de niños y jóvenes discapacitados, las madres solteras y etc., son parcialmente evidentes.
En otras palabras: no se ve por ninguna parte, el trabajo del gobierno federal de AMLO. O si se ve, es incompleto. Y eso, no puede gustarle al Mesías.
Un elemento de alta toxicidad para JR y AMLO, es el pésimo manejo sobre los asuntos del campo en la región. El joven reynosense, sabe de discotecas, de playas en el Caribe y Europa, de paseos en las más atractivas capitales del mundo, pero de asuntos de los productores agropecuarios, no tiene la menor idea.
Con estos bloqueos de carreteras en San Fernando, Matamoros y Mante, hace crisis el proyecto de AMLO para el agro tamaulipeco. Por una razón fundamental: el Peje, no tiene un interlocutor válido de sus políticas para el campo con la sociedad agraria tamaulipeca.
Hay que decirlo: JR, ya exhibió su verdadera estatura y su auténtica capacidad para mediar entre el gobierno federal y las fuerzas productivas locales.
El joven maravilla de Reynosa, es una creatura en medio de una manada de jabalíes salvajes.
No sólo, no sabe que no sabe.
No encuentra qué hacer, a pesar de que todos están sabiendo que no sabe.
JR, ya envileció la silla que le dio López Obrador en Tamaulipas.
Los productores agrícolas, lo ven como una inocente amazona, a la cual le quedó grande la yegua.