El derrumbe del PRI reynosense…

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José Ángel Solorio Martínez

El PRI reynosense, es la viva imagen del PRI de Tamaulipas. Ausencia de liderazgo, falta de cohesión, carencia de principios, y otras monsergas más que hacen de ese partido un ente moribundo, agonizante. Con lo que trae en estos momentos, apenas puede aspirar a un modesto tercer lugar en Reynópolis como certeramente la define el periodista Pichón.
Dejó el tricolor, Rigo Garza Faz; se marchó a MORENA.
Abandono el barco, Neto Robinson; se fue al PAN.
Dijo adiós a las bandas tricolores Armando Zertuche Zuani; se sumó a MORENA.
Y se infiere, que con esos cuadros del ex invencible, se escurren cientos en la búsqueda de otras opciones y otras trincheras de mejores expectativas.
Esos tres personajes, ahora ex tricolores, son varios garbanzos que evidencian un PRI local fracturado, desalentado y deprimido.
Se queda la morralla en el institucional de Reynosa.
Sus candidatos, apenas balbucean y ya los mandaron a una arena en donde la brutalidad ha sido extrema en los últimos 50 años de la ciudad. Los aspirantes casi oficiales, Aída Flores Peña y Benito Sáez Varela, son tan menores que ni en sueños podrán ser lo competitivos que en pasado fueron sus antecesores.
Flores Peña, es una imposición del ex gobernador Egidio Torre; y Benito, es una canonjía ofrecida al grupo político de Oscar Luebbert como consuelo de la barrida que le dieron en la elección interna por el CDE que ganó Sergio Guajardo Maldonado con los buenos oficios del dinero y del apoyo panista.
A doña Aida se le conoce poca inteligencia para la política.
Y a Benito, sólo se le sabe mucha aptitud para la ingestión de alcohol y la ancha eficacia para hacer mandados.
Sáenz Varela, es conocido por su cada día más pública traición al PRI por su ofrecimiento de bocabajear a cualquier candidato del PRI si el nombre del panista en la boleta por la alcaldía es el panista Chuma Moreno.
Le regresaron la mangana a Vinito. (Como sarcásticamente lo bautizó el periodista Oscar Díaz, por su apego a los influjos etílicos). Robinson, quien era el precandidato más fuerte del PRI y a quien Sáenz Varela y socios pretendían apuñalar por la espalda, se fue al PAN abiertamente dejando en la estocada a quienes pretendían liquidarlo del escenario municipal.
Ahora el paisaje político reynosense se enrareció, para el tricolor.
No tiene, ni en sueños, la posibilidad de encontrar un candidato a la alcaldía con potencia y con la capacidad de arrastrar a dos candidatos que se tiraran a la hamaca para tratar de que los lleve a la orilla del proceso como diputados federales.
Nadie quiere ser candidato a la presidencia municipal en el tricolor.
Sin dinero.
Sin estructura.
Sin militancia.
Sin candidatos potentes a las diputaciones y al Senado.
Sin candidato poderoso a la Presidencia de la república.
Sin brújula.
Tanto Sáez Varela, como Aída, están en un foso de hambrientos tiburones. Y para acabarla de amolar: nunca aprendieron a nadar. Sus padrinos políticos, no saben para donde correr. Si apoyan a sus atrasados pupilos, no irán a ningún lado; de adherirse a MORENA serán vistos como traidores, y de sumarse al PAN, apuntalarán a sus adversarios que habitan en el 16 Juárez e Hidalgo, en ciudad Victoria.
Luebbert y Egidio, los padres políticos de la parejita de referencia apenas están viviendo la pesadilla que se alargará este 2018.
Vinito y Flores Peña, tendrán la experiencia de sus vidas.
Conocerán a fondo, la política real en Reynosa, Tamaulipas…
…al despuntar nuevo día: el 2 de julio.