Los candidatos del PAN a las respectivas diputaciones de ciudad Victoria, Tamaulipas, no pueden con la responsabilidad que les encomendó su partido y su líder en la entidad. Doña Pilar y don Arturo, se están encomendado a Dios –o más bien a su dios: el dinero– para ganar la curul que tanto anhelan.
Doña Pilar se dice experta en Derecho pero articula vocablos, tan inexactos como una chica de secundaria. (Y hay que señalar: hay jovencitas de ese nivel educativo que la superan con relativa facilidad). Y Don Arturo, con un humor social que lo repele desde hace años, nomás no entra en los segmentos populares; y no se diga en los sectores de clase media alta, que fueron desplazados por sus políticas financieras ejercidas en la Secretaría de Administración en donde se significó por lacerar los negocios victorenses y por acaparar empresas de diversos tipos al amparo de su cargo.
Doña Pilar, no crece.
Y algo pasa en su Comité de Campaña –si es que existe, porque no se ve por ningún lado– que se ha visto imposibilitado para posicionarla en el XIV distrito electoral. Sin discurso. Sin oferta política. Sin retórica convincente. Es mujer al agua.
Y para adicionar más calamidades, perdió la oportunidad de ser conocida y subir en las encuestas: optó por rechazar asistir al debate organizado por grupos ciudadanos para escuchar las propuestas de los candidatos.
¿Qué pasa con su Comité de promoción?
No se sabe.
¿Quiénes forman parte de ese organismo?
Se desconoce.
Lo que se ve, es que ha dejado un tiradero en su accionar. Al menos diez incidentes, ha exhibido con los cuales violenta el Cogido Electoral de Tamaulipas. Pifias tan evidentes –hablamos tanto de Doña Pilar como de Don Arturo– como actos anticipados de campaña, manejo de recursos públicos del Ayuntamiento capitalino y un desaforado gasto en la contienda, tienen en un tris de perder la elección en la mesa.
Sí: así como los boxeadores que no dan el peso, pierden la pelea en la báscula, los panistas con esos excesos se han puesto la soga al cuello.
La guillotina pues.
A esas fatalidades, exhiben su desesperación y angustias, instrumentando campañas negras contra sus adversarios. Han clonado páginas en redes sociales de sus contrincantes; pagan a encuestadoras ficticias y han comprado dirigentes de militantes del PES y de MORENA para denostar a sus candidatos.
Un indicio de lo mal que andan las campañas de los panistas es la respuesta de los ciudadanos en las redes sociales. Los videos proselitistas de la candidata de MORENA Nora de los Reyes han llegado en 72 horas a 30 mil reproducciones en tanto los videos de Doña Pilar apenas llegan a las 3 o 4 mil vistas.
Don Arturo, anda peor.
El rechazo popular a la candidatura de la damita azul, es transversal. Pasa por los sectores de mayor ingreso en la capital, cruza por la vilipendiada clase media, hasta llegar a grupos ciudadanos en situación vulnerable.
No sólo el alcalde Xicoténcatl González conspira contra ellos.
El rencor social, puede ahogar a Doña Pilar y a Don Arturo.
Escenario nada sencillo para tan respetable dupla: o la derrota su proclividad a conculcar la legalidad, o la victima la ola de repudio que está en la sensible piel de la sociedad capitalina.