José Ángel Solorio Martínez

Los efectos de las detenciones de Tomás Yarrington y Eugenio Hernández Flores, aún no terminan. Decenas de implicados, son parte de la gigantesca mazorca que va desgranándose. Empresarios, banqueros, funcionarios y políticos están en la larga lista de inmiscuidos en el monumental saqueo al erario de Tamaulipas.
Uno de los más importantes, es el alcalde de Ciudad Victoria, Oscar Almaraz Smer. Y como para exigir equidad de género, la otra personalidad de ese submundo priista, es Paloma Guillén Vicente.
En la ancha lista de perpetradores del robo del milenio, está en primer término Almaraz. Por una razón simple: signó las solicitudes de crédito que concluyeron en empréstitos por casi 10 mil millones de pesos, que no se sabe a ciencia cierta a dónde fueron a parar.
(Se infiere que a los bolsillos de Geño y del mismo Almaraz).
Y en la fila de quienes se beneficiaron con la operación de los grupos delictivos en el estado, -en los tiempos de Yarrington y en la administración de Geño en la cual fungió como Procuradora de Justicia- se ubica a la tampiqueña Guillén Vicente.
La tensión generada por las declaraciones de Eugenio, está llevando a esa parte de la clase política tricolor podrida y tóxica, a buscar salvación. Y no ven otra salida para evitar -al menos un tiempo- la vara de la Justicia, que la búsqueda de escaños o en el Congreso de la Unión y el Senado.
Es esa la principal motivación de esa dupla del mal.
Tanto Almaraz como Paloma, la ven cerca.
Muy cerca.
Ya el alcalde victorense, -se dice en corrillos- ha lanzado varios cañonazos de millones de pesos a cabilderos del CEN del PRI para ubicarse en la lista de los diputados plurinominales. Pero es tanta la competencia por esa ruta, que “aunque sea de mayoría”, intentará colarse como diputado para obtener un fuero que le protegería del pago de tanto y tanto trafique que ejecutó en el sexenio de la frivolidad y el hurto en donde se atavió como Secretario de Finanzas.
Paloma también está a unos meses de ser sentada en la silla de la Justicia. Y no precisamente como Procuradora. Se presume, que llevó decenas de maletines repletos de dólares de origen fronterizo al gobernador Eugenio Hernández Flores.
¿Les permitirá su partido blindarse?…
¿La militancia honesta y batalladora –que la hay- del PRI, aceptará esa triquiñuela de Almaraz y Paloma?..
Quien sabe.
Lo que es cierto, es que ese par de ases de la trapacería, sólo lo puede matar la tercia de la Justicia verdadera…