J. Eleazar de Ávila…

Tienen razón los que dicen que entre más se agrede a Andrés Manuel López Obrador, más se fortalece. ¿Qué hacer entonces y de qué manera lograr que el tabasqueño no se instale en Presidencia de la República?

No estamos hablando de acciones extremas o de complicarle la función cardiovascular. Eso sería el peor de los caminos, pues ya vimos las consecuencias de 1994 y de un México que ya no quiere más heridas.

Empecemos con advertir, en este análisis, que Andrés Manuel ya se vacunó contra todo tipo de expresiones ridiculizantes. Solamente debajo de Salinas, El Peje, es inmune al bulling y decirle “cosas” ya no es rentable.

No estamos aquí sosteniendo si es un peligro para México, pues en un análisis simple, claro que lo es, pero para el sistema que por siglos ha navegado entre los poderes fácticos, los confesionarios o lo que hoy se conoce como derecha, en todas sus facetas y configuraciones.

De hecho Don Andrés es todo menos de izquierda y su populismo, no es ni más ni menos pernicioso de lo que han sido los gobierno nacionales en los últimos 217 años. Por eso la pregunta sigue y se mantiene como urticaria, como una culebra indomable.

Antes de responder, hemos de sostener la sospecha de que el sistema nunca quiso descalificarle de manera definitiva, y ese es uno de sus principales pecados. La soberbia y vaya que en dos ocasiones les puso en apuros.

Sin embargo no entienden y por eso ahora están nuevamente en un tercer brete, donde el Hijo de Macuspana es lo de menos, pues lo que realmente les amenaza es el disgusto nacional.

Y contra el coraje de los mexicanos, que ya no buscan necesariamente quien se las hizo, si no quien se las pague, que les queda a los honorables, miembros de “la mafia del poder”.

1.- Entregar con honorabilidad la Presidencia de México, sin mayores espavientos. Evitar los ridículos que por ahora se empeñan en ejecutar con un José Antonio Meade, quien ve pasar los días y no crece.

2.- Esperar los meses de abril y mayo para que todos los involucrados definan a quien quieren de patrón, bajo la tesis de que, Don Andrés realmente los va a llevar a cuentas. O de plano. ¿Le creen lo de la República Amorosa?

3.- Deslindarse de los lindos que se han enriquecido por décadas. Al menos de dientes para afuera y vaya que PPMID tiene muchos, que sin embargo, todavía no vemos cuando se va a decidir a usar la dentadura.

4.- Apurar los amarres con todos los aliados, no simularlos. Conceder y ceder lo que requieran en términos de impunidad para que gobernadores, de todos los partidos sepan, que con ellos, tendrán 6 años más de gloria.

5.- Guardar a Enrique Peña Nieto en el cuarto de los muñecos rotos. Guardar al “roto” que jamás logró hilvanar una comunicación que convenciera a los mexicanos, que sus reformas son para el bien de todos.

No lo dudamos, al menos en el tema de telecomunicaciones, pero en lo referente a los energéticos, de plano la gente repudia pagar más, sin que importen los argumentos internacionales.

Así las cosas…

OTROSI: Los caminos del servicio son inescrutables. Yo.

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