En la Mothersson

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Islandia, aquel pequeño país en donde es casi imposible practicar cualquier deporte, se ha convertido desde la pasada Eurocopa de naciones disputada en Francia en el equipo consentido de muchos amantes al futbol. Entre ellos su servidor.
La sangre guerrera de vikingo que corre por las venas de estos jugadores ha enamorado a miles; y no solo por su peculiar forma de festejar al más puro estilo de grito de guerra de las tropas de Ivar el Deshuesado, sino que a pesar de las limitaciones técnicas que pudieran tener. No les da miedo enfrentar a cualquiera. Si no que le pregunten a Inglaterra, el eterno “ya merito” europeo.
Y es que, en Francia, al igual que relata la historia, los vikingos llegaron para conquistar las tierras galas, y fueron de menos a más, hasta convertirse en el equipo sensación. Y aquello que hubiéramos pensado que fue obra de la casualidad, ayer nos dimos cuenta que es toda una realidad. Una generación que ha logrado colarse a su primera copa del mundo en la que sinceramente creo que harán mucho más que nuestros ratoncitos verdes que estarán más preocupados por las famosas primas que por “tocar el arpa”.
Aplaudir lo que no solo en futbol ha hecho Islandia, sino que también supieron romper con esa estadística que los tenía hasta hace unos años como el país europeo con mayor índice de alcoholismo entre jóvenes menores de 16 años; al que el gobierno que es mucho menos corrupto que el nuestro, apostó porque las nuevas generaciones practicaran deportes incentivando a aquellos que sobresalieran con fondos para su desarrollo profesional y brindando becas para deportistas de alto rendimiento. Ahí están los resultados.
Si comparamos la población total de Islandia con nuestro país, es vergonzoso simplemente saber que no son ni el diez por ciento del total con la que contamos. Pero mientras aquí estamos más preocupados por hacer tandas para ayudar a los damnificados por el pasado sismo del 19 de septiembre o por postear reclamos al gobierno que tenemos, nuestros amigos vikingos en verdad se pusieron a trabajar sin excusas ni pretextos a los que estamos acostumbrados.
Nuestros “guerreros águila” seguirán siendo reyes en el reino de los limitados. Mientras no se unifique la eliminatoria de todo el continente, seguiremos pasando “caminando” las eliminatorias, festejando los goles contra los trinitarios o justificando las derrotas con su famoso “el rival ha crecido” que sobra decir y siempre me pregunto cuando excusan: ¿solo ellos han crecido? ¿y nosotros para cuándo creceremos? En fin, mientras tanto solo queda decir: ¡SKALL!.

Oscar González López.
Ing. Electromecánico por convicción; Deportista por devoción.
@OskrelM oscarelm