Los mexicanos somos de extremos; de la tragedia a la risa, de la fe a la negación, del odio al amor, de todo el apoyo al rechazo extremo. Somos novedosos, incrédulos y de golpes de pecho. Guadalupanos flojos.

Tenemos todos los contrastes del mundo; damos de latigazos, mordidas a la nación y luego queremos no queremos sufrir las consecuencias. Somos de maldita ocurrencia, del haber si jala.

Amos mediocres del futbol, sumisos de las novelas y soñadores en las series. Todo en el menor esfuerzo que al revisar, por qué “semos” así, sin duda terminamos en el mismo punto de la partida. ¡Es la educación estúpidos!

Votamos sin conocer, aplaudimos sin comprender, censuramos solo porque nos da la gana. Así somos, mostrencos de pensamiento, dogmáticos, locos, torpes, en una expresión, sobrevivientes de nosotros mismos.

La otra pregunta es. ¿Por qué si tenemos tantos defectos, somos una gran nación? ¿Magia, hechizos, esperanza pirata? Seres practicantes de aquello de, “pretextos te de Dios que el saber nada te importe”.

El tema de la educación a la mexicana tiene muchos agujeros. Por eso, el ajuste que realizará el gobierno federal propietario del Congreso de la Unión, debe ser revisado con lupa.

Sabemos que les asiste la mayoría y en la aplastante votación el nuevo formato será impuesto. Aceptamos, quederá atrás la mal llamada reforma que solamente consideró la mitad administrativa y que dejó de lado la pedagógica.

No quiero adelantar vísperas, pero sin duda, dar un salto a una reforma que edifique generaciones de improductivos mexicanos, sería lo peor que nos pueda pasar. Somos risueños y nos hacen cosquillas.

No adelantemos vísperas, pero vamos a ver, sin satanismos, el destino de la evaluación de los maestros. Estaremos muy atentos a los libros de texto que terminarán en las aulas y a la formación de los docentes.

Más allá de la retórica de campaña, Andrés Manuel López Obrador tiene como Presidente, la oportunidad histórica de hacer la diferencia. En castellano, poner en el futuro a nuevas generaciones de mexicanos asertivos o mexicanos “vaquetones”.

Históricamente, lo segundo es lo que les ha convenido a los gobiernos en turno. No en valde, el incosciente colectivo nacional, el IQ, está muy por debajo del promedio mundial de 100. Hay estudios sobre la materia y seguramente muchos a nivel de polémica, pero les comparto que México oscila entre el 80 y 87 ( similar en Brasil).

China tiene 100, igual que la Comunidad Económica Europea y los Estados Unidos. Datos que si no me falla la memoria, publicó el Centro de Atención al Talento.

Así como la ven mis estimados hijos del Chavo del 8 y de tantas distorsiones que ahora, con las redes sociales integran un coctel bastante peligroso para el futuro de la nación y nuestros nietos (que algun día los tendré).

Pero bueno, en la cultura del parche, la nación avanza… que ya lo dijo hace muchos años, Jules d’Aurevilly “poner el remiendo junto al agujero nunca es la mejor solución”.

18 pendientes…

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