¿En qué situación queda la administración estatal, después del 1 de julio del 2018?..
¿Qué tipo de relación generará el nuevo escenario entre los emergentes actores políticos y el gobierno del estado?..
¿Qué liderazgos afloraron luego del 1 de julio en Tamaulipas, en las dos únicas fuerzas políticas protagónicas de la entidad?
¿Requerirá cambios el gobierno estatal, luego del resultado del 1 de julio?..
La relación del gobierno estatal con el lopezobradorismo y sus representantes fue y sigue siendo rugosa. Los diferendos entre ambas expresiones, fueron más que públicas. Ricardo Monreal –y sus enviados- hicieron pronunciamientos enérgicos en contra de la administración estatal; lo mismo: de ésta hacia ellos, hubo reciprocidad.
Todavía hoy, están en el centro de la polémica los resultados electorales –a juicio de los morenistas- torcidos por la voluntad de el Secretario General de Gobierno.
¿Es preocupante, esa ácida correlación?..
No, si se opta por el camino del diálogo y el acuerdo.
Sí, si se sigue por la rúa de la confrontación y la divergencia de largo plazo.
El nuevo gobierno federal y el gobierno estatal, tienen la obligación de buscar aminorar, enfriar, atemperar aquel ambiente.
El Federalismo, en el mundo de la Filosofía del Derecho es una cosa.
El Federalismo, en el mundo real, es otra cosa.
Uno de los principios generales del Derecho –y de la Política- “el que puede lo más, puede lo menos…” traza la ruta de lo que podría ocurrir en la vereda del desacuerdo, del desencuentro.
No hay un sólo político que trague lumbre.
Por tal razón, el desacuerdo en breve se diluirá.
El nuevo pacto entre el gobierno estatal y su principal opositor –MORENA- debe caminar por la tersura. Lo que puede romper, esa necesaria premisa es la soberbia.
O de una parte, de otra; o, de ambas.
El Ejecutivo estatal, porque enfrentará en lo local a una oposición con un respaldo popular nunca visto, pero con la pena de cargar a cuestas una estructura débil y una red de cuadros políticos poco experimentados en la lucha política; MORENA, debido a que ganó mayoritariamente la entidad y cuanta con el apoyo de AMLO.
Tanto el Ejecutivo estatal como el lopezobradorismo en la región, deben madurar sus respectivos proyectos y aterrizarlos con el consenso o con la discusión pública con su adversario. Lo contrario, mostrar el músculo regional o enseñar el apoyo del gobierno federal, llevará a una larga querella que afectará el desarrollo social y democrático de la entidad.
¿Es mucho pedir una lucha política sensata y abierta para instrumentar propuestas de desarrollo, político, social y económico para Tamaulipas?..
Desde ya, se avizoran dos actores políticos relevantes en esos polos políticos prohijados por el 1 de julio: Ismael García Cabeza de Vaca –por el PAN- y Américo Villarreal Guerra -por MORENA-.
El primero, con el soporte del PAN tamaulipeco y su auténtico líder.
El segundo, con el apuntalamiento de las instituciones del centro; incluyendo, el Ejecutivo Federal.
Una condición obligada, para mostrar la voluntad de cambio del cabecismo, es el relevo de los actores que de una u otra forma agriaron una buena relación con el lopezobradorismo. Sí: urge oxigenar la Secretaría General de gobierno. En mucho, a esta dependencia, se deben los excesos en las urnas del distrito de Mante; también, de esta dependencia, salieron muchos de los amagos y las bravatas contra los hoy victoriosos diputados y senadores de MORENA.
No debemos perder la esperanza, en el retorno de la sensatez…