José Ángel Solorio Martínez

América Sandoval, regidora del Ayuntamiento de Tampico, se ha dado a la tarea de complicarle la vida a la presidenta Magdalena Peraza Guerra. Fue esta edil, quien irrumpió en la bodega donde se escondía el hurto de las donaciones en especie que la sociedad porteña había hecho para los damnificados del sismo del 19 de septiembre en la CDMX y su contornos, que la jefa edilicia pensaba canalizar a su campaña re eleccionaria.
Con fotografías del lugar, testimonios de los guardias y un incontrovertible video en donde aparecen todas las provisiones robadas por doña Magda, se presentó en las oficinas del Procurador de Justicia de Tamaulipas, para denunciar el asunto que mantiene indignada a la sociedad sureña.
Acompañada por el líder de su partido –PRD- Alfonso Trejo y su abogado Eduardo Palacios, hizo la denuncia formal ante el fiscal anticorrupción en la PGJT en Ciudad Victoria.
Pasa así la jefa edilicia del puerto, a convertirse en una de las alcaldesas –junto a Maky Ortiz- más cuestionadas por los deshonestos manejos con los recursos públicos. Ni a cual irle: Maky tiene en su administración a dos funcionarios que viven con un amparo en sus bolsas para no ser detenidos por acusaciones múltiples de corrupción en tanto la edil porteña, nada más le cayeron en la maniobra del robo de víveres y enseres para las víctimas de la tragedia del 19 de septiembre.
La virtud de la regidora Sandoval, estriba en que por primera vez se le comprueba a la alcaldesa con elementos fehacientes, la actitud gandalla y antipopular. Se le conocían trafiques a la profesora. Lamentablemente, todos encubiertos. Los excesos en el departamento de Tránsito; las canonjías para sus hermanos y para bellas damitas. Asuntos que de una u otra forma, han sido complicados demostrar.
Se conocía de esos trafiques.
La opinión pública, la había flagelado por ellos.
Y hasta ahí.
La sanción moral, poco le importaba a Magda. Es más: hasta parecía divertirle.
Se sentía indestructible.
Ella misma lo decía, al afirmar que las redes sociales le hacían lo que el viento a Juárez.
Hoy el asunto es diferente.
La regidora perredista –que no por ello, y menos por el escenario preelectoral que vivimos, deja de tener razón-, ha llevado el atraco a los tribunales de administración e impartición de Justicia. Es decir: aparte del brutal juicio ciudadano que se ha vertido en las redes sociales por su censurable conducta latrociniesca, enfrentará al fiscal y al juez del ramo penal.
¿La librará Peraza Guerra?..
Quien sabe.
De repente, puede funcionar aquello de “el que la hace, la paga”…