Procedente de una escuela en donde le enseñaron equivocadamente que el servicio público es sinónimo de corrupción, en donde se piensa que la ilegalidad es un modo de vida. En donde tomar dinero público para saciar los bolsillos personales es una práctica común, que es protegida por la impunidad, y en donde se cree que los medios de comunicación son enemigos del servicio público, y que su función social de comunicar e informar a la opinión pública es parte del servilismo que él practica con sus jefes que lo han formado en su precaria vida profesional.

Jorge Alberto Pérez Zamudio, busca desconocer por su ignorancia, la histórica función de los medios de comunicación y al mismo tiempo, ningunea y trata de manera procaz, burda y muy poca honesta, el trabajo profesional de reporteros, fotógrafos, columnistas y editores, que forman parte del universo mexiquense que profesionalmente día con día, buscan plasmar en sus medios el devenir de la vida pública de esta gran entidad.

Jorge Alberto Pérez Zamudio, forma parte de la herencia recibida por el gobernador mexiquense, Alfredo del Mazo Maza, que le dejó Enrique Ochoa Reza, actual diputado federal y considerado el peor dirigente que tuvo el PRI en la reciente historia de ese Partido.

Jorge Alberto Pérez Zamudio, es calificado poco eficiente colaborador de esa herencia que ningún político quisiera tener, el actual Coordinador General de Comunicación Social del gobierno del Estado de México, tiene una negativa y cuestionable carrera en el servicio público al lado de quien hasta hoy resultó un fracaso para los priístas del país como lo es su protector político, a quien le gustan las cosas fáciles, Enrique Ochoa Reza.

Jorge Alberto Pérez Zamudio, hasta hoy colaborador cercano del gobernador Alfredo del Mazo, ha sido acusado públicamente de obtener recursos del gobierno mediante nomina, que le fueron entregados al margen de la ley a su paso por la Comisión Federal de Electricidad donde su ex jefe se sirvió con la cuchara grande.

El joven e imberbe funcionario, convertido actualmente en jefe de un equipo de burócratas boletineros, es representante de un viejo régimen caduco en el manejo de medios, y está provocando serios problemas al mandatario mexiquense quien de manera innecesaria lo está poniendo en camisa de once varas.

El mandatario Del Mazo, no tiene ninguna necesidad de soportar ilegalidades en el manejo de los recursos públicos dentro de su administración.

Por lo menos, es de ojos vistos, que le ha tolerado hasta hoy un desaseado manejo del dinero que corresponde al presupuesto del gobierno del Estado de México, destinado a la difusión y promoción de los programas gubernamentales.

La opinión pública mexiquense siente a una administración gubernamental alejada y distanciada de la sociedad, que no le ha cumplido el compromiso que tiene en materia de seguridad pública; los mexiquenses desconocen los esfuerzos que pudiera estar haciendo el gobernador, en favor de los más pobres, en favor de la protección de las familias y en materia de procuración de justicia y en otros rubros no menos importantes.

La atención a los problemas de los mexiquenses no es propia de un solo hombre en el gobierno, son corresponsables los integrantes de su equipo de trabajo. Cada uno debe con entrega plena, cumplir con la encomienda de manera leal y honesta. Sin embargo, cuando existe el único objetivo de ver la forma de como robar, se convierten en colaboradores insanos y alejados del principal objetivo del servicio público, que es el de responder en todo lo posible al pueblo, y de apoyar a que el gobernante cumpla lo mejor con su encomienda constitucional.

El trabajo de los medios de comunicación, es difundir el acontecer de la realidad siguiendo una línea editorial independiente, y los espacios de publicidad son necesarios como empresa para darle sustento a las misma, pero no se debe confundir la compra de espacios para la promoción, a querer comprar la conciencia de los periodistas y mucho menos a tratarlos de una manera indigna e ilegal; eso lo sabe El gobernador Alfredo del Mazo, pero lo debe entender su Coordinador de Comunicación Social, Jorge Alberto Pérez Zamudio.

Los medios de difusión siguen cumpliendo con su público en las distintas plataformas existentes hoy en día, a pesar del trabajo el cual se desarrolla en condiciones precarias e inseguras, los reporteros, los fotógrafos los columnistas y los mismos editores de medios de difusión, tienen la responsabilidad con la sociedad de publicar la cruda realidad de su entorno.

Los jefes de prensa, los asesores de medios y los eruditos en la materia que están cerca de un mandatario de cualquier nivel, deben ser facilitadores entre la administración y su pueblo, para que este último, se entere de lo que se hace bien, pero también de lo que se hace mal, para que se tenga la oportunidad de corregir lo que no funciona.

Jorge Alberto Pérez Zamudio, no pueden utilizar dinero del gobierno y aprovecharlo a título personal con una figura de redentor de los periodistas; mis compañeros de oficio y de profesión son personas dignas y ciudadanos que cumplen con su gran responsabilidad social y profesional.

Estamos seguros que el gobernador Alfredo del Mazo, quiere colaboradores que respondan con profesionalismo a los mexiquenses y no lacayos políticos que hacen de un trabajo hueco, un futuro obscuro e irrelevante.

El gobernador Alfredo del Mazo debe pedirle cuentas a Pérez Zamudio, y debe ordenar una verdadera estrategia de comunicación social que lo acerque a su pueblo, porque hoy, la percepción es negativa.

Hasta aquí y hasta la próxima.