Uno de los grandes males del México actual, no cabe duda, es la práctica de la corrupción que se ha “legitimado” en la sociedad mexicana y sus gobiernos.
La mayoría de los ciudadanos, víctimas de esa práctica generalizada entre los políticos de todos los niveles, enfrentan un México con una inseguridad, sin control, un sistema educativo deficiente, pocas oportunidades de empleo, un servicio de salud sin medicamentos a punto de colapsar, aumentos intolerables en productos y servicios y una política económica muy cuestionable.
Pero sumando a todo lo anterior; una clase política insensible que sigue aprovechando los recursos públicos para hacer todo, menos atender a un sociedad que ya se le acabó la paciencia.
Las campañas electorales ya iniciaron y los mexicanos deberán elegir a un nuevo gobierno federal para sustituir a un presidente como Enrique Peña Nieto que desde sus inicios ha mostrado ser un gobierno muy lejano a las grandes expectativas que ofreció a toda la nación.
Con Peña Nieto, se expusieron grandes desvíos de dinero público, actos que han sido tolerados de manera exponencial. Es decir la impunidad y la corrupción aumentó a un grado mayor en México durante los últimos años.
La sociedad mexicana se ha vuelto más sensible ante lo que ocurre, dejó de creer en un sistema de gobierno y se prepara para buscar opciones diferentes.
Muchos gobernadores emanados del PRI mayoritariamente, ahora en la cárcel y otros huyendo, son el claro ejemplo de un sistema inmerso en el saqueo de los dineros públicos.
Y el propio sistema los protege y los tolera.
México ahora tiene la gran posibilidad de cambiar de rumbo.

Qué no podemos tener gobiernos honestos?

Los llamados Millennials, jóvenes mexicanos nacidos entre 1980 y 2000, que suman millones de votos y que buscan un México distinto, tendrán la posibilidad de ser los protagonistas de ese cambio histórico que la nación demanda.
¿Qué tan capaces son para lograr el CAMBIO el próximo 1 de julio?
Veremos!!