Dicen que hasta la miel amarga cuando el amor se acaba, y este sexenio apenas si está empezando. Así que nuevamente insistimos en que los priístas, los panistas, sus similares y conexos ( si es que todavía los tienen), deben comprender que sobrevivir será como beber ríos de aceite de bacalao.

Y es que dicen que para que las cosas sanen tienen que tener medicina amarga, Si sabe a caramelo, es que no tiene yerbas poderosas. Si se trata de trabajo, advirtamos aquello de que “no pain no gain”.

Dejamos estos galimatías para afirmar que México es más fuerte que todos los presidentes que hayamos tenido. Y no soy de los que abreva de la idea dela decencia infinita de Benito Juárez, el reeleccionista número 1 de la historia, pero murió de angina de pecho y se salvó de la hoguera, además de correr con la suerte de que, al término de la mal llamada Revolución Mexicana, necesitabamos de héroes que nos dieran identidad.

Así nacen ilustres como el propio Benemérito de las Américas, el sonso de Francisco I Madero que se hizo matar, Lázaro Cárdenas, Zapata “El Finito”, Villa El Fascineroso” del Norte y tantos, pero la mayoría, les guste a quien le guste, de modos “Fifís”.

Por nacencia o por usufructo del poder, pero casi todos los movimientos sociales, han nacido de las altas esferas y medias de las naciones. Los de abajo siempre serán carne de cañón.

Pero de eso no estamos hablando, simplemente insistimos en que la historia ha tenido ciertamente tres anteriores transformaciones, y en su análisis, deberíamos reivindicar a personajes que fueron, verdaderos constructores de la nación, como lo fue el héroe de la batala de Puebla. Y me refiero a José de la Cruz Porfirio Díaz Mori.

Total que aquí vamos nuevamente. Llegamos a una Cuarta Transformación que no gusta a muchos, pues en una población de 120, 130 millones de habitantes 30 que sí fueron a votar, tienen un nuevo orden de gobierno.

Que hay ajustes que duelen, que quizá Andrés Manuel López Obrador se fue al otro extremo, los partidos que le antecedieron y los que no fueron a votar, de un total de 89 millones, tienen la culpa.

Así que aguántense y disfruten con humor la medicina amarga de nuestros días. Adiós a la Reforma Educativa, control de los tres poderes en el mediano plazo, economía socializada, medios en libertad, salarios en la medianía juarista.

Fiscal carnal, ley anti mapaches, pago a granel a la sociedad, leyes anticorrupción y para los mal portados, una camisa de fuerza que les incomoda.

Pero bueno, a tomar jarabe, a beberlo o derramarlo, en dosis como pastillitas de terramicina o a aprender que el cambio era necesario.

De consuelo les recuerdo algo que hemos escrito aquí demasiadas veces. Hagan una plana por favor.- “Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia”, Alfred Emanuel Smith.

18 pendientes…

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