@tony_mendizabal

Es muy común, en estos tiempos de próximas elecciones que encontremos debates con respecto a los diferentes partidos políticos que nos representan, como objetivo primordial de anteponerlo ante cualquier otra alternativa. Desafortunadamente, la “alternativa” no viene acompañada de un sustento de mejores opciones y soluciones a los problemas que atañen a la sociedad mexicana.

Incluso, la mayoría de argumentos que congestionan las diferentes plataformas de interacción son discursos ya escuchados, pero con diferentes palabras con la gran promesa que, esta vez no quedará solo en el discurso. Ante lo anterior y como anécdota, hace un par de días alguna partidaria de Margarita Zavala hacía hincapié sobre una promesa de campaña de dicha candidata, la cual, desde la perspectiva económica es inviable y un colega de profesión se lo hacía saber; sin embargo, la partidaria tendió a llevar sus respuestas a esta argumentación: “Vea las promesas de todos los que quieren gobernar, todas son semejantes, con diferentes palabras nada más”, “Dígame un candidato que no haya prometido lo mismo que los demás”. Dadas las respuestas, por mi parte le señale dos puntos que me parecieron oportunos:

1. “¡Para usted, su candidata miente, pero en otras palabras! #quecosas (todo esto bajo todos sus argumentos).”
2. “Por eso, deberíamos de meditar sobre los partidos políticos que nos representan, no tratar de defender lo indefendible! ¡Saludos!”

Desafortunadamente, optó por ya no responder y seguir dentro de su perfil atacando a otros partidos y resaltando porqué su candidata es “LO MEJOR DEL MUNDO DEL UNIVERSO”, cuenta la leyenda.

En este contexto, es claro que habemos dos versiones de mexicanos y es notable. Por un lado, están los partidarios hacia la burocracia actual y próxima del país y, por otro lado, estamos los apartidistas en busca de alternativas que no condicionen este país a más promesas repetidas. De forma personal, considero que lo que necesita el país es menos burocracia y más mexicanos comprometidos, dado que vivimos en uno de los pocos países que cuenta con grandes recursos naturales, con las condiciones climatológicas adecuadas, con excelente ubicación geográfica, una gran población; o como lo define Manuel Herrera (presidente de la Concamin): “Somos un paraíso con historia magnífica, cultura milenaria, una sociedad talentosa y fuerte”; sin embargo, a pesar de contar con estas condiciones, México no ha podido consolidarse como un país desarrollado, con altos niveles de ingreso, con altos índices de desarrollo humano; un país con calidad de vida.

AM

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