Carlos-García. LIBROPOLITICA

“México, creo en ti
como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía,
y sin embargo ríes demasiado,
acaso porque sabes que la risa
es la envoltura de un dolor callado” así comienza la poesía de Ricardo López Méndez, el poeta y escritor nacido en 1903 en Izamal, Yucatán.

Creer en México lleva distintas connotaciones, mientras algunos optan por creer primero en su selección de fútbol, otros lo hacen en el párroco de su comunidad y otros tantos en su familia, sin embargo; en las últimas décadas, el mexicano promedio dejó de creer en sus gobernantes.

¿Quién en su sano juicio convertiría en depositario de su confianza a su alcalde, diputado, senador, gobernador o a su presidente de la república?, yo creo que no, por tal motivo, es una tarea titánica la que tiene el gobierno que encabezará el Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador, para ello, deberán implementar una sólida estrategia de comunicación.

La confianza no está del todo depositada en la clase política mexicana, lo mismo se desconfía del verde que del rojo, lo anterior, derivado del corrupto actuar de diversos funcionarios de los tres niveles de gobierno, quienes, en las últimas décadas parecieran mas haber jurado “guardar y hacer guardar los compromisos de repartirse el dinero público con los ganadores de licitaciones más que “guardar y hacer la constitución”.

Sí, hoy “hueles a tragedia tierra mía, y sin embargo, ríes demasiado”, en medio de las noticias de los Duartes, Odebrecht, las casas blancas y la cruel guerra derivada de la inseguridad, hoy los mexicanos hacen memes y caricaturas para reír, no sé si sea su medida de evasión, ese mecanismo que les aparta de la sangrienta y corrupta realidad nacional, escenarios de guerra embravecidos donde las balaceras son la nota diaria; sin embargo, otros ríen como medida de negación, principalmente los funcionarios encargados de las áreas de seguridad, pues prefieren imaginar, y lo más aberrante, decir, que ten México las cosas van bien.

El gobierno federal entrante, debe corregir el estilo de comunicar de la presente administración, la gente no es tonta, se entera de todo ya que la información sobresatura la redes sociales, es preciso que la nueva estrategia de comunicación sea sólida y directa, no todos los aspirantes a un cargo público deben hablar de un mismo tema pues tergiversan la idea central y ponen en riesgo el nuevo proyecto de nación.

La tarea de comunicar es delicada, México no es territorio fértil para la improvisación, la gente está dolida por la inacción y la corrupción de sus gobernantes, todo lo que se diga deberá sostenerse con hechos, recordando a Octavio Paz en “El laberinto de la soledad” que señalaba que “el pueblo mexicano celebra su revolución en medio de las balas y el mitote”, sin embargo, el nuevo Mexico trae más balas que mitote, y guardará la risa para otro momento ¿acaso porque sabe que la risa es la envoltura de un dolor callado?

Twitter @carloskgv