“El Arte todo lo cura y el Arte todo locura”, es una máxima que define y describe el taller de plástica -y la mística de trabajo- del artista victorense, Alejandro Rosales Lugo.
La razón le asiste en ambos planos: en el sentido lingüístico –todo lo cura: es terapéutico- y en la orientación rupturista de su propuesta artístico-conceptual –todo locura: es la quiebra de las formas tradicionales de la creación artísticas por otras renovadas pero con cargas estéticas para el dialéctico deleite del creador y del espectador-.
Las enfermedades de la modernidad –más bien: del capitalismo salvaje, que sus adoradores han querido vendernos como la socioeconómica moda feliz del Siglo XXI- golpean brutalmente a la sociedad en todos sus estratos –para hablar como Max Webber-: el estrés, la depresión, la ansiedad, -que lleva a otras más graves aún- está comprobado por la ciencia médica, son paliadas y algunas veces sanadas por la incorporación del Arte a la vida cotidiana de esos dolientes.
O sea: “el Arte, todo lo cura”.
Si el Arte, cura a los adoloridos ¿imagina usted, qué hará con los sanos?..
La locura en el Arte, no es una patología. Y mucho menos una carga que aflija. La locura en la creación, es el uso de la plasmación anterior para construir propuestas artísticas de mayor calado tanto en su carga estética, como en su estilo –ese elemento tan indescriptible, que el genial Octavio Paz, definió como “donde el espíritu se acomoda”-.
Es decir: el obligado quiebre que todo creador debe hacer con la producción de sus antecesores.
No es lo mismo demencia, que locura.
La demencia sustrae al individuo del mundo real; y duele. La locura, lleva a penetrar el mundo y transformarlo; y se disfruta.
(Cuando los jóvenes dicen “ando bien loco”, no afirman andar dementes; y obvio: nadie piensa en llevarlos al hospital. Están comunicando que andan felices, estimulados, vivos..).
Bajo esos planteamientos, Rosales Lugo es un médico que ejercita una locura de algarabía, de color. Eso, lo ha hecho trascender la comarca con su y legado plástico.
Sin duda, es el pintor vivo más importante hoy en Tamaulipas y uno de los mejores en el Noreste mexicano.
En un orgullos tenerlo con nosotros.
Es un placer, estar con él.
Tengo algunos cuadros suyos. Uno de un pejelagarto. Está el pez, en medio de rojas olas y un sol flamígero; se ve, vigoroso, potente.
De toda su obra, es mi favorito.
¿Por qué?..
Porque voy a votar, por ya sabes quién…