El proyecto de José Ramón Gómez Leal (JR) y el diputado federal Renato Molina para Tamaulipas, esta haciendo agua. Primero, quisieron hacerlo Senador de la república; luego, ante la presencia de Américo Villarreal Anaya, maquinaron todo para hacerlo alcalde. Finalmente, lograron ubicarlo como representante del gobierno de AMLO en Tamaulipas.
Pensaban que todo sería cocer y cantar.
Y no.
Los escenarios políticos regionales son cada día más procelosos, más inciertos.
Mucho más, de lo que ingenuamente pensaban.
Muchísimo más.
Renato se fue con el brillo del oro.
JR, con el deslumbramiento del poder político.
La vida oscura, aviesa, de JR ha empezado a brotar; como pus, como riachuelos de lodo, como chorros de excremento: un primo hermano suyo –por el lado de los Leal- fue detenido cuando cargaba en su equipaje 900 mil dólares. La prensa regional, ya dio pormenores más que puntuales.
¿Tiene culpas el JR por que sus parientes anden en malos pasos?..
Definitivamente: no.
El problema, es que desde hace años el hoy representante de AMLO en Tamaulipas, ha estado vinculado a cuestionables negocios del submundo fronterizo. (Hace un año, tuvo que salir huyendo de Reynosa, Tamaulipas, porque tuvo un diferendo con algunos socios suyos que le reclamaron de mala forma el reparto de los ingresos de algunas empresas conjuntas).
La detención de su pariente, nada bueno abona a la vida bajo sospecha del político de MORENA. El asunto se agrava, toda vez que el diputado Molina se ha convertido en el principal promotor de este actor político de la frontera tamaulipeca. Ahora, lo quiere apuntalar para que sea el candidato de MORENA a la gubernatura.
JR puede ser la primera baja, de los fangosos paisajes sociopolíticos regionales. Por varias razones: tiene innumerables detractores, dentro y fuera de su partido; posee una larga carrera en los negocios turbios propios de la comarca; dejó, muchas cuentas -políticas- sin saldar en la campaña que terminó: traicionó al gobernador, apuñaló al Senador Américo Villarreal y chamaqueó –con ayuda de su padrino Molina- al poderoso grupo de los Garza Cantú.
El interlocutor del presidente Andrés Manuel López Obrador en la entidad, todavía tiene muchos esqueletos en su clóset. El combate al robo de gasolina que se desplegará en los próximos meses, podría sacar a flote su nombre. La lucha contra el lavado de dinero, en la región, muy seguramente apuntará hacia su persona.
Mucho cieno, para la mucha exigencia de pulcritud del nuevo gobierno de AMLO.
¿Podrá caminar JR con sus pies de lodo, sobre las movedizas aguas de la política de rectitud del Presidente López Obrador?..
La mayoría de los observadores, presume que no…