Por: Alejandro Valladares Almanza

José Antonio Meade, el mismo lo dice, en uno de sus spots, no es militante del Partido Revolucionario Institucional, sin embargo la cúpula en el poder ordenó a Enrique Ochoa Reza, la decisión, convertida ahora en un gravísimo error, de postularlo como el abanderado para el cargo de Presidente de la República, la realidad dice; que los priístas en su trayectoria de partido han tenido siempre cuadros propios, autosuficientes, sin necesidad de buscar candidatos externos como lo hacen otros partidos para definir una candidatura como ahora ocurrió con el PRI, para la primera magistratura del país.

A los priístas no les gusta tener candidatos advenedizos, candidatos que sin tener méritos de militancia logran colarse a posiciones destacadas sin merecerlas, haciendo a un lado claramente a quienes han fincado y edificado acciones ,que gracias a ese trabajo el PRI sigue siendo gobierno.

En muchas entidades del país cuando el PRI se ha equivocado de candidatos, las propias estructuras votan en contra.

Hay dirigencias y grupos políticos en el PRI que aceptaron la postulación de José Antonio Meade, de dientes pa´ afuera, pero a lo largo de la precampaña, no se nota el trabajo político necesario para fortalecer su figura de abanderado tricolor.

José Antonio Meade , aún no logra calentar el ambiente del partido que ahora lo postula, y se ve muy difícil que lo haga, cuando no existen los acuerdos sólidos y contundentes con otros actores que le permitan afianzarlo como candidato.

Hoy en día, ninguna encuesta que se ha publicado en el país le favorece a Meade, todos los sondeos lo ubican en un penoso tercer lugar y su popularidad al final del día no convence a los priístas.

Meade se convierte en un extraño para miles de priístas, quienes por muchos años han militado y trabajado arduamente con base en su entrega y una marcada lealtad al PRI.

José Antonio Meade, es un precandidato que entró con camisa de fuerza cuando las bases esperaban a un candidato popular y de los tamaños suficientes para hacerle frente a un López Obrador contundente.

La Postulación de Meade enojó a muchos priistas, a sus líderes y organizaciones que si bien se mantienen callados y han expresado su “apoyo” incondicional a Meade, finalmente no están con él. Creemos que la rabia, el coraje y el enojo de esos priístas se dejará sentir al momento de estar frente a la urna electoral el 1 de julio, solo así se pueden desquitar de una muy mala decisión cupular.

Muchos comentarios de priístas se expresan en los corrillos políticos, “Meade, no levanta” y al término de las precampañas se mantiene en tercer lugar, tiene el grave riesgo de desplomarse, al tiempo que surgirán más nombres de candidatos independientes que logren su registro en el INE.

Meade tendrá una gran experiencia en el servicio público, quizá sea el mejor preparado de todos los candidatos, pero es un aspirante, insensible, frío, sin química con los sectores populares y muy distante de la realidad que viven los mexicanos de abajo.

Por eso, el PRI aún tiene tiempo de hacer una profunda reflexión, y analizar el rumbo que tomará, Si “Meade no garantiza un triunfo electoral el día de las votaciones”.

Es preferible que se reconozca el grave error llamado “Meade” para que el PRI pueda retomar su condición de Partido fuerte, y pueda competir contra un MORENA que ya se siente dueño de la silla Presidencial.
Aunque sea una barbaridad cambiar de caballo en mitad de río, al menos deberían de tener esa posibilidad.

Hasta la próxima !!!