Alimentando Estilos

Una de las preguntas más confusas de nuestras vidas…
Uno de los problemas detrás de esto es que existen miles y miles de enfoques hacia una alimentación saludable. Cada día sale una dieta nueva que promete ser la clave del éxito cuando de salud se trata, unas extremas y otras no tanto. ¿Deberías de estar comiendo puro vegetales o solo jugos? ¿Nada de lácteos o muchos lácteos? ¿Bajo en grasa o alto en proteína? ¿Confundida de nuevo? no es para menos…
El otro problema es que existen muchos estudios, algunos viejos… otros nuevos…y muchas veces se contradicen entre sí; suficientemente variado para volver loco a cualquiera.
La realidad es que es tan confuso porque es muy diverso y es imposible que un mismo plan funcione igual para todo el mundo. Este es el arte de la nutrición.
Sin embargo, cada paciente es un mundo, de acuerdo a la acción y reacción de los alimentos en cada uno de los organismos.
Para esto es importante contribuir en tu salud con una buena alimentación. Y para esto con tan solo con puntos clave que tú puedes llevar a cabo en tu vida.

– Las dietas extremas no son necesarias: simplemente no funcionan a largo plazo, y esto está demostrado ¿porque creen que siguen empezando de nuevo cada 30 días?

– Menos comida procesada es bueno para el cuerpo: olvídense de vivir de Herbalife, el cuerpo reacciona mejor con alimentos naturales de verdad.

– Los vegetales son tus mejores amigos: en jugos, pastas, picados, crudos, cocidos, no existe nada más poderoso.

– Las calorías cuentan a la hora de perder peso. Sin embargo, es la calidad lo que va a prevenir una enfermedad. ¿De qué sirve ser flaca, pero estar malnutrida? Calidad/Cantidad.

– Los carbohidratos son necesarios y deben ser parte de tu vida. Son los macronutrientes esenciales dentro de una alimentación equilibrada. Son la fuente de energía más importante y están presentes en todos los alimentos que contienen almidón y azucares.

– Lo frito, el azúcar y las grasas saturadas son la base de muchas enfermedades, por ende, debes solo consumirlo ocasionalmente y cada vez menos.

– Cocina siempre que puedas, porque cuando eres tú quien determina la cantidad y la clase de sal, azúcar y grasas que pones en tus comidas, eres tú quien controla tu salud y tu peso. En cambio, si no cocinas lo que consumes, el control de tu cuerpo lo llevan otros. Y una cosa está clara: nunca nadie te conocerá y te cuidará mejor que tú mismo. 
Haciendo pequeños cambios en tu dieta no solo puedes mejorar tu salud, sino también contribuir a la reconstrucción de un sistema alimentario más saludable.

Facebook: Nutrióloga Jessica López