El alcalde de San Mateo Atenco se exhibe ante su pueblo, como un pobre “político” sin talento, con muy baja estima personal, sin carácter, desquebrajado por sus violentos problemas que recientemente tuvo y que fueron del dominio público, César los padeció y sin recato alguno los llevó hasta la alcaldía descargando su frustrada realidad contra su mismo pueblo.

César Serrano como vil personaje sobrevive en la urbanidad de su municipio llevando sobre sus espaldas a un equipo de colaboradores; buenos para nada. No le ayudan, no resuelven, no le favorecen. Pero sí, los mantiene con dinero público gracias al servil comportamiento y a su complicidad en asuntos de escasa honestidad.

Ese es César Serrano, el alcalde que es acusado de no cumplirle a los atenquenses, de sacarle la vuelta a los asuntos de los hombres y de las mujeres que quieren verlo de frente. César, es el alcalde que no atiende los problemas que aquejan a su pueblo. Le exigen que trabaje, y no escucha, no acciona, no responde, se comporta como un ser que no conoce el afecto, la comprensión y la solidaridad.

Y agregaría: No tiene capacidad e inteligencia necesaria para saber cómo responder a su compromiso como alcalde en materia de atención ciudadana.

Los colaboradores faldilleros que tiene en el ayuntamiento, resultan peor al no tener la mínima capacidad de apoyo para su jefe que vive permanentemente acosado por la presión ciudadana que le exige por lo menos que se dé el valor de escucharlos.

Bien que dice el presidente Andrés López obrador: Quien ejerce un cargo público emanado de un proceso de elección constitucional tiene que someterse a las leyes, a la constitución y cumplir con la responsabilidad que le da el mandato ciudadano. El equipo de trabajo también está obligado y sometido a cumplir con esa responsabilidad.
El pueblo pone y el pueblo quita “El pueblo manda”. Es la arenga de quien ahora gobierna a México.

Sí el disminuido alcalde de San Mateo Atenco no tiene la valentía de conceder una simple audiencia a los ciudadanos, – pero no con los controles que usa en sus las audiencias ciudadanas –, porque es sabido que no le gusta dialogar libre y abiertamente. De nada sirve que “gobierne” así, de esa forma no puede enfrentar las demandas de su pueblo y cae en la desgracia de todos.

César Serrano, está a punto de hundirse en la mediocridad como servidor público.

San Mateo Atenco no merece a alguien así; San Mateo Atenco debe exterminar a todos los “parásitos” de la nómina que se alimentan impunemente y a costa de las arcas municipales.