Los frutos del mar

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Foto tomada de Internet.

Por la Cheff: Tania K.Valladares.

En el mundo de la alimentación la necesidad de comer se ha resuelto de manera paulatina. Así sabemos que los primeros habitantes del planeta se dedicaron a la recolección y a la caza más que a la pesca, pues primero buscaron resolver en su entorno esa necesidad básica. En algún momento decidieron satisfacer su hambre en ecosistemas que no les eran propios, desarrollando así la pesca, actividad vinculada con el desarrollo de una comunidad que es capaz de adquirir presas más allá de sus propios límites naturales.
La mística gastronómica de los mariscos está ligada a su lugar de origen. El mar es la reserva de incalculables tesoros y, al mismo tiempo, morada de seres que se ocultan en su fondo, cuyos atributos energéticos son conocidos y generan una demanda que les permite precios poco accesibles y preparaciones por demás afrodisíacas y sensuales al paladar.
Se sabe que una comunidad ha sido cercana a los mariscos cuando los vestigios que arrojan así lo demuestran. En México, existen lugares llamados “conchales” en ellos se han encontrado montes de conchas que evidencian el gran consumo que alguna comunidad prehispánica tuvo de estos animales . También se han encontrado en las diferentes culturas indumentarias de altísimo valor confeccionadas con estas piezas apreciadas “por sus hermosos tonos y su complejo origen.
La gastronomía mexicana es una de las más completas y envidiadas en el mundo, y la incursión de mariscos en ella no es nada nuevo. El uso de los mariscos en la cocina se remonta a la edad antigua, donde se acostumbraba pescar y preparar estos deliciosos especímenes para deleite de todos, en aquel entonces no se tenía el conocimiento que ahora tenemos sobre la gran diversidad de tamaños, colores y sabores que podemos encontrar en los moluscos.
Actualmente existe una llamada “cultura del marisco” la cual representa todo un rito en la preparación de este rico manjar proveniente del fondo marino. Siendo base en la preparación de diversos platillos y brindándonos riqueza en proteínas y minerales, la mayoría de ellos puede cocinarse de distintas maneras. Ya sea guisados, cocidos, fritos, a la plancha o al mojo de ajo, el abanico de posibilidades en la cocina a base de moluscos es infinito.

Foto tomada de Internet.

CAMARONES AL MOJO DE AJO
1 kg. Camarones.
90 gr. Mantequilla.
5 a 6 dientes de Ajo.
¼ cucharadita de Pimienta.
1/3 taza de Aceite vegetal.
Sal cantidad suficiente.

PREPARACIÓN
Limpiar los camarones, para ello debes realizar un corte transversal por la parte superior de los camarones (el lomo) y retirar la “vena” interior, es importante que para esta receta reservemos la cáscara ya que esto permite que se impregnen mejor los sabores.
Reservar los camarones en refrigeración.
Picar finamente el ajo hasta elaborar una especie de pasta, si tienes en casa un moledor de ajos es momento de sacarle provecho o también se puede moler en un procesador; el ajo debe quedar muy fino como una especia de puré.
Acremar o suavizar la mantequilla; debe tener una consistencia suave y cremosa para poder mezclar con el ajo.
Añadir el ajo a la mantequilla y mezclar con la ayuda de una cuchara o un tenedor, incorporar la pimienta y un poco de sal.
Mezclar los camarones con esta pasta ayudándote de una espátula flexible trata de cubrir los camarones entre la cáscara de los camarones para que queden perfectamente cubiertos.
En una sartén colocar el aceite vegetal y una vez que esté caliente añade los camarones tratando de distribuir en la superficie para que se cocinen uniformemente; los camarones deben tener un aspecto dorado y crujiente. Controla la temperatura para evitar que el ajo se queme demasiado.
Servir los camarones con un poco de arroz blanco o sirve como entrada con galletas, tostadas o en unos deliciosos tacos.