Trump insistió en la necesidad de levantar un muro con México.

WASHINGTON.- El presidente Donald Trump pidió a demócratas y republicanos que trabajen juntos en el Congreso para aprobar una reforma migratoria y crear un “sistema migratorio seguro, moderno y legal”.

“Unámonos, dejemos a un lado las políticas, para finalmente conseguir hacer el trabajo”, dijo Trump en un llamado a legisladores demócratas y republicanos a trabajar juntos, durante su primer discurso sobre el Estado de la Unión.

Frente a las dos cámaras del Congreso, Trump defendió los “cuatro pilares” de la propuesta migratoria que envió este mes al Congreso y que incluye el acceso a la ciudadanía de 1,8 millones de indocumentados que llegaron a EEUU de niños a cambio de 25.000 millones de dólares para construir el muro con México.

Esa cifra de 1,8 millones de inmigrantes es superior a los 690.000 jóvenes, conocidos como dreamers, que actualmente pueden trabajar y están protegidos de la deportación por el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), cuya vigencia expira en marzo por orden de Trump.

“Bajo nuestro plan, aquellos que cumplan con unos requisitos de educación y trabajo y muestren un buen carácter moral serán capaces de llegar a ser ciudadanos de Estados Unidos”, señaló Trump, quien destacó que la cifra de 1,8 millones es “casi tres veces más” de lo que ofreció con DACA su antecesor, Barack Obama.

En este punto, Trump insistió en la necesidad de levantar un muro con México y pidió al Congreso que permita deportar de forma exprés a todos los inmigrantes que crucen la frontera de manera irregular sin importar su país de origen.

Actualmente, solo pueden ser expulsados de manera exprés los inmigrantes de México y Canadá.

Además, Trump pidió al Congreso que acabe con la llamada “lotería de visados para la diversidad”, que asigna aleatoriamente hasta 50.000 visados a extranjeros, e instaure un sistema de méritos que sustituya al actual método de reagrupación familiar, conocido por sus detractores como “migración en cadena”.

“Es hora de comenzar a avanzar hacia un sistema de inmigración basado en el mérito, que admita a personas que estén capacitadas, quieran trabajar, contribuyan a la sociedad y amen y respeten nuestro país”, insistió el Presidente.

Hasta ahora, la reforma migratoria de Trump ha recibido una respuesta fría entre los demócratas, y no está claro si los legisladores de ambos partidos podrán llegar a un acuerdo antes del 8 de febrero, cuando expira una ley presupuestaria que la oposición demócrata no parece dispuesta a renovar sin una solución para los dreamers.

“Todos juntos, como un equipo, como un pueblo, como una familia”

El Trump hizo un llamamiento a dejar de un lado “nuestras diferencias y busquemos la unidad para cumplir con las personas que nos eligieron para que les sirviéramos”, y con esas palabras, puso a un lado su retórica más dura y cumplió con la tradición de llamar al Congreso a trabajar junto a la Casa Blanca para lograr el bien de Estados Unidos.

“Esta noche quiero hablar del futuro que vamos a tener, de qué tipo de nación vamos a ser. Todos juntos, como un equipo, como un pueblo, como una familia estadounidense”, subrayó.

“Todos juntos –siguió– compartimos la misma casa, el mismo corazón, el mismo destino, la misma bandera estadounidense”.

No obstante, Trump no se olvidó de su base y apeló a los conservadores evangélicos de EEUU al declarar que la fe y la familia son el centro de la vida del país.

“En Estados Unidos, sabemos que la fe y la familia, no el Gobierno y la burocracia, son el centro de la vida estadounidense. Nuestro lema es: ‘Confiamos en Dios'”, dijo Trump.

Trump pidió también la aprobación de un proyecto que genere “al menos” 1,5 billones de dólares con las administraciones locales y el sector privado para “arreglar permanentemente” el déficit de infraestructuras del país.

“Construiremos nuevas y relucientes carreteras, puentes, autopistas, ferrocarriles y vías fluviales”, afirmó Trump y pidió a los demócratas que apoyen su plan que también incluye la reconstrucción de las infraestructuras deterioradas.

“Pido –afirmó Trump– a los dos partidos que se unan para brindarnos la infraestructura segura, rápida, confiable y moderna que nuestra economía necesita y nuestra gente merece”.

Trump dijo que el proyecto de ley que discuta el Congreso debe incluir una “simplificación” de los procesos de aprobación de permisos “a no más de dos años, y tal vez incluso uno”.

“Estados Unidos es un país de constructores. Construimos el Empire State Bulding (de Nueva York) en solo un año. ¿No es una vergüenza que ahora pueda llevar hasta diez años conseguir el permiso para una simple carretera?”, afirmó el presidente.

Trump hizo de la reconstrucción de la infraestructura nacional una las principales promesas que le llevaron a la Casa Blanca en enero del año pasado.

Durante la campaña electoral de 2016, el entonces candidato propuso una inversión de 1 billón de dólares en la próxima década entre fondos federales y locales para carreteras, puentes y aeropuertos, aunque la semana pasada Trump elevó esta cifra hasta los 1,7 billones.

No obstante, el Gobierno de Trump tan solo tiene previsto poner 200.000 millones de su propio bolsillo para el plan y espera que las administraciones locales, estatales y el sector privado completen el resto.

Los demócratas, por su lado, han pedido a Trump que ponga sobre la mesa un plan ambicioso para ganarse su apoyo en el Congreso.

“En este tema, los demócratas coincidimos con el presidente: la infraestructura es la columna vertebral de nuestra economía, y nos hemos retrasado. Si no reparamos y modernizamos rápidamente nuestra infraestructura, corremos el riesgo de ceder el próximo siglo de liderazgo económico global a China o India”, dijo en un artículo a The Washington Post el líder demócrata en el Senado, Chuch Schumer.

Desde que llegó al poder, hace más de un año, Trump ha tomado diferentes medidas para satisfacer a la derecha cristiana, como nombrar a un juez conservador para el Tribunal Supremo y que modificar una importante cláusula sobre anticonceptivos de la ley sanitaria de su antecesor, Barack Obama.