Lealtad azul

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José Guadalupe Rocha Esparza / 12 de enero de 2021.

Ejemplo de lealtad ininterrumpida a una organización azul desde 1957 lo fue un lanzador, reclutador, mánager y gerente de béisbol profesional estadounidense, emblemático miembro del Salón de la Fama, hoy estrella en el cielo donde ahora fulgura, “Tommy” Lasorda, quien desde los 30 años tuvo fidelidad, honor, gratitud y nobleza por los “Dodgers” de Los Ángeles.

Lasorda, quien consiguió para su equipo dos títulos de la Serie Mundial e impulsó la carrera de Fernando Valenzuela, tuvo la virtud, valor o cualidad humana de unirse a la organización angelina, brindándole adhesión, afecto e indiscutible sentimiento de respeto y compromiso institucional, tan leal como lo fue con su amigo Frank Sinatra, una devoción franca y sincera.

Ajeno al “chapulineo” o mercantilismo de la “Major League Baseball”, Lasorda nunca dio la espalda al equipo “LA”, desviviéndose por el club y distinguiéndose por su rectitud y honradez, aunque fuese vibrante y voluble en los 63 años que “militó” como azul, además de animador, motivador y tener el don de hacer reír a la gente, una risa ligera, abierta e inspiradora.