No es problema reubicar un monumento, el problema es hacerlo por sus pistolas…

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Robarse hasta la historia

@KlerigaE

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Peor que el gobierno de López Obrador haya sido rebasado por la delincuencia, por el estancamiento económico y la pandemia, es que no parece consciente de ello.

El país se debate en el  estancamiento económico, el maltrato a migrantes, con miles que  mueren por falta de atención médica, con la inversión pública y privada a la baja.

Mientras el último fin de semana se contaron 250 asesinatos, incluidos cuerpos cercenados y encostalados, López y Claudia Sheinbaum, andan inventado la historia.

Parece que la jefa del mal llamado Gobierno de Ciudad de México no se ha dado cuenta que carece de facultades  para retirar monumentos nacionales, reubicarlos y sustituirlos.

Sacar la estatua a Colón y otras cuatro, de su glorieta, requiere de  autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia y este, debe documentar las razones, si las hubiera.

Todo indica que al andar doblando la espalda para hacerse heredera, Sheinbaum ya cometió los delitos suficientes para no poder ser candidata a presidenta de la República.

Reubicar las estatuas de un monumento inaugurado hace 144 años, durante el gobierno de Benito Juárez, sí es un “récord histórico” real y no los López que propaló Informe de Gobierno.

Ya Ricardo Anaya, la némesis presidencial tras la persecución que utiliza a la Fiscalía como macana, le puntualizó que tres de sus “récor” son mentira y los otros tres no son gracias a su gobierno.

La directora de la inexistente institución llamada Consejo Honorario de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, quiere justificar la remoción de un monumento.

Beatriz Gutiérrez, hace un alegato semántico en el que cuestiona si el genovés Cristoforo Colombo descubrió o no América, porque para ella sólo se descubre lo que estaba tapado.

Con ese mismo concepto resulta que Marie Curie no descubrió el radio, ni Pasteur descubrió que al someter líquidos orgánicos a altas temperaturas y enfriarlos se conservan.

La no primera dama, dice que “Colón no la descubrió no sólo porque hay documentos, rastros previos de exploradores europeos”.

Y luego ella misma se atora e invoca una leyenda  “la leyenda del piloto anónimo (sic) es bastante conocida”, dice.

Pero más allá del alegato de la no historiadora, el quid es que no se puede mover un monumento histórico sin argumentos legales.

Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos dice que debe haber un permiso para restaurar.

El monumento a Colón fue inaugurado en 1877 en el primer periodo de Porfirio Díaz y al parecer eso es lo que incomoda a López Obrador.

Además del bronce monumental de ocho toneladas de peso, había otros cuatro bronces, entre ellos de Fray Bartolomé de las Casas y de Jacinto de Benavente

La doctora de milagro, mejor no habla del bronce de Charles Cordier, que solamente como obra vale millones y que como monumento es invaluable.

Remover un monumento histórico sin documentar la utilidad pública, es un atentado histórico y poner una “mujer indígena”, es demagogia.

Para mover el monumento, solamente porque les viene en gana, vituperan al personaje para justificarlo, y eso muestra a la Cuatrote de cuerpo entero.

Entre los bienes de los que puede disponer el solitario de Palacio Nacional, no está el de poder modificar la historia de México a su antojo.

Lo que demuestra el hecho  es la forma autocrática con la que se gobierna y la falta de respeto a la identidad y la voluntad de los mexicanos.

Hacer un monumento a una “mujer indígena” suena bonito, pero usar la Glorieta de Colón sin justificación, se llama autoritarismo.

ARTICULO 51.- Al que se apodere de un monumento mueble arqueológico, histórico o artístico sin consentimiento de quien puede disponer de él con arreglo a la Ley, se le impondrá prisión de tres a diez años y de dos mil a tres mil días multa

—Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos—