Nuevo lema

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José Guadalupe Rocha Esparza

A medida que cumples años, a medida que envejeces, te vas acercando a los confines áridos del mundo. El pasado tira de ti como si llevaras a la espalda una mochila de piedras y empieza a asustarte mirar adelante. El viento arrecia, las nubes se arremolinan y el sol no deja de bajar por el arco del cielo. Dentro de poco comenzarán los años de las heroicidades.

Sí; de más joven creía que la guerra de la vida era una selva y que mi lema o frase preferida era “carpe diem”. Sí, desde luego, disfrutar del momento es cosa de sabios. Saber vivir en el presente es algo parecido a un estado de gracia y desde luego un logro difícil. Pero ahora vuelvo a leer al poeta chileno Raúl Zurita y siento que habla de mí al transitar por la tercera edad.

Empiezo a pensar que la vida es más bien un desierto, desnudo y desolado, pero sereno y bello. Y para ser feliz, para ser sabio, excavo de nuevo las letras del bardo que son un emblema perfecto de la resistencia, supervivencia y subsistencia, monumento de arena, aliento y piedra en el territorio de Atacama, un paraíso de gigantes, que dice: “Ni pena ni miedo”.