José Ángel Solorio Martínez

Nuevo Laredo, es la microrregión sociopolítica más complicada a un año de la elección de la alternancia. El asunto se agrió, para el PAN y para el PRI las dos fuerzas fundamentales de la ciudad. Los partidos emergentes, como MORENA y otros –incluyendo a los candidatos que estén pensando en participar como Independientes- al momento, viven crisis internas; unos por la falta de ciudadanos relevantes en sus filas que puedan ser candidatos, y otros por la carencia de estructuras partidistas que les permitan salir gananciosos en esa mar revuelta que es la esquina mayor de Tamaulipas.
El PAN, parece haberse desgajado.
El alcalde Enrique Rivas, con su renuncia a seguir siendo parte del grupo nuevolaredense que lo llevó al poder –Horacio Garza, es el capitán de ese actor fronterizo, en el cual militan ex alcaldes como Enrique Cantú Rosas y Ramón Garza Barrios, y hasta hace unos meses el presidente Rivas- provocó el caos al interior de un victorioso PAN de esa ínsula.
El alcalde Rivas, no sabe lo que hizo.
Y menos, ha sido capaz de leer las consecuencias de sus actos.
La fractura pública con El Mañana de Nuevo Laredo, mostró el rostro intolerante del alcalde y evidenció los principios de la ruptura con los canturrosistas que fueron piezas fundamentales para su triunfo y su arribo a la presidencia municipal. A partir de ese hecho, ya nada fue lo mismo al interior del bloque anti PRI que habían construido con tanto esmero y con tanta pulcritud los correligionarios de Horacio Garza.
Rivas, hoy está solo.
Acaso tenga la simpatía de la administración gubernamental estatal. Sólo que en este caso, es un elemento menor. Por una razón: los tentáculos de ese ente, no parecen ser definitivos en una ciudad que tiene una carga histórica de múltiples reveses electorales contra diversos gobernadores.
El presidente solitario, enfrentará un bando de adversarios que en sí, son peligrosos en los individual y mucho más letales si se presentan en un bloque opositor a sus propósitos reeleccionistas.,
Lo de El Mañana, se ve muy pequeño comparado con el escenario sociopolítico que construyó Rivas con su empecinamiento. Se sintió más de lo que es; pensó ser más de lo que representa, en ese nebuloso paisaje social que es Nuevo Laredo.
Cometió el error, que ni por la mente de su padre pasó en aquellos tiempos en que el primero Enrique Cantú Rosas, administró la ciudad. En un ejercicio contrafactual: Cantú Rosas, –el de aquella época- hubiera aplastado a aquel Rivas de haber cometido la pifia que hoy estamos visualizando.
Sólo falta el instrumento que los canturrosistas, con el cual competirán con un diezmado Rivas en su propósito continuista. Pueden optar por la rúa Independiente, o por las siglas que parecen estar a la alta: MORENA.
Los tropiezos del alcalde, hacen viable y potencialmente ganador cualquier camino para Cantú Rosas y seguidores. Nuevo Laredo es una ciudad brutal: devora a sus hijos que se descuidan. Rivas, es una presa fácil para la turba de contrincantes que se están poniendo enfrente suya.
¿Podrá salvarlo, quien lo orilló al divorcio político de su grupo original?..
¿Los canturrositas, perdonarán la infidencia y la traición de su ex aliado?..
¿Qué postura editorial tomará El Mañana, ante la candidatura de Rivas?..
(Esto último se sobreentiende. Sólo es una pregunta retórica).
¿Le cumplirán las promesas al debilitado alcalde, desde el gobierno estatal?..
Falta poco para conocer los desenlaces.
Lo que parece ser cierto es que el presidente Rivas, enfrentará un futuro de muchas penumbras en el 2018…