Los riesgos de la Coordinación patito.

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La Coordinadora patito de la fracción parlamentaria minoritaria –se representa a ella y a otro legislador, en tanto Edna Rivera López la Coordinadora legal, mayoritaria posee el consenso de ocho diputados– de MORENA en el Congreso de Tamaulipas, Carmen Lilia Cantú Rosas va de pifia en pifia. Primero, se lanzó bajo la sombra de la dirigente nacional Yeidckol Polevnsky, quien la nombró en forma antidemocrática como dirigente de los legisladores morenos; segundo: desconoció el acuerdo de la mayoría de sus pares, y se empecina en seguir autonombrándose conductora de un mini grupo congresal; tercero: insiste en operar para Polevnsky en la entidad con el fin de reelegirla en el CEN.
Nada le ha salido correctamente a la nuevolaredense.
Al parecer, si se le han complicado las cosas por su falta de pericia y sensibilidad. Y lo peor: en un futuro no muy lejano, el escenario podría agriársele más; mucho más.
Confrontar a las mayorías –sobre todo cuando no se tiene la razón– es una imprudencia y un alto riesgo. Con ello, se distancia aún más de los grupos hegemónicos morenistas que la sigue percibiendo como un cuadro político valioso, pero con perfil externo. Es decir: un actor –actriz en este caso– que está condicionado a existir –en la línea de potenciales candidaturas– en el proyecto de la IV Transformación, en función del acuerdo político de los órganos de dirección: Nacional, Estatal y Municipal.
Ese es justamente el error grave de Cantú Rosas: chocar con quienes en breve, podrían convocarla como aliada o repudiarla como compañera de viaje.
Apostar por Yeidckol, es jugársela con un factor liquidado, en declinación. (En noviembre se marchará y dejará huérfanos a quienes se rasgaron sus vestiduras por su apoyo).
El desgaste político que le acarreará insistir como Coordinadora, la ubicará como un elemento más de la picaresca parlamentaria. Podría terminar como un personaje chusco, absurdo, patético. ¿O tiene sensatez proclamarse Coordinadora con sólo un seguidor? ¿Es justa y legitima la insistencia de Cantú Rosas, ante el evidente liderazgo de Rivera López? ¿Es racional, inteligente, insistir en un debate que el sentido común dice es inexistente, como la supuesta Coordinación de la hija del prócer parmista?
Nuevo Laredo, requiere oxígeno. Y una de las corrientes políticas que puede asumir esa tarea son los Cantú Rosas. Si –como se ve venir– el escenario da un vuelco en la ciudad por el caso del periodista asesinado, Carlos Enrique sería imbatible como candidato a la alcaldía –o incluso Carmen Lilia–.
En estos momentos, la diputada Cantú Rosas, está dinamitando esa posibilidad.
Sin duda: ese es el más grande error de la Coordinadora fantasma.
Una pena, si insiste en seguir hundiéndose.
Hará mucho daño, a su hermano, a ella misma, y a la IV Transformación tamaulipeca.
¿Podrá recapacitar?
Sólo ella lo sabe.