Por Tania Karina Valladares.
Destacan por su aporte en cuanto a hidratos de carbono y proteínas, hierro, zinc, magnesio, sodio, potasio, selenio, calcio y vitaminas, especialmente del complejo B: como la B2, B3, B6, B9 (ácido fólico), vitamina A, vitamina E además de ser una buena fuente de fósforo, manganeso. Cuando hablamos sobre alimentación saludable, las lentejas son nuestras mejores amigas. Son una fuente de poder nutricional que ofrecen nutrientes esenciales que indudablemente benefician nuestra salud.
Las lentejas además de ser saludables, son extremadamente versátiles en la cocina, por lo que puedes consumirlas sin aburrirte nunca. Si incluyes las lentejas en tu alimentación te beneficiarás tanto a corto como a largo plazo.
Una sola taza de lentejas cocidas contiene 16 gramos de fibra dietética, o 63% de la cantidad diaria recomendada de fibra.
Las lentejas cocidas proporcionan 18 gramos de proteína por taza con menos de 1 gramo de grasa, muy poca grasa saturada y nada de colesterol.
Las lentejas no son solo legumbres deliciosas y versátiles de preparar, son una fuente de vida para todo el que las consuma: están llenas de fibra dietética, proteína magra, folato y hierro. Si no eres fanático de estos granos es hora de que comiences a incluirlos en tu dieta.

LENTEJAS CON CHORIZO
500 grs de lentejas pardinas
4 zanahorias grandes
2 dientes de ajo
2 cebollas grandes
1 hoja de laurel
1 cucharada de pimentón
Sal y pimienta (al gusto)
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 pimiento verde
2 tomates grandes
1 hueso de caña
2 chorizos
1 morcilla
1/4 hueso de jamón
Agua
Echamos las lentejas en un bol con agua fría y las dejamos en remojo durante la noche, normalmente 12 horas. No es necesario echar sal a la hora del remojo.
Si por cualquier razón no tuvieses tiempo las puedes hacer directamente. Siempre que sean pardinas y no te olvides de lavarlas para quitar impurezas. Únicamente recuerda cocerlas durante 1/2 hora más.
Al día siguiente de ponerlas en remojo retiramos las lentejas que estén flotando en el agua, suelen ser no aptas para preparar el guiso. Las escurrimos y apartamos hasta el momento de prepararlas.
Picamos la cebolla, el ajo y el pimiento en trozos muy pequeños para que se vayan deshaciendo en la cocción.
Al final de la cocción casi no notaremos textura de ninguno de los ingredientes pero sí su sabor. Como el ajo a muchas personas no les gusta encontrarlo en el plato, pueden echarlo entero y retirarlo a mitad de la cocción.
Pelamos las zanahorias y los tomates, si no quieren pelar el tomate tampoco pasa nada, aunque si que encontrarán algún resto de piel.
Las ponemos a cocinar a fuego lento por espacio de 30 minutos .
Las emplatamos en un recipiente hondo y le adornamos con una hoja de laurel.