Columna Política:
Por Alejandro Valladares Almanza
En sus primeros tres años de gobierno dejo asentados los cimientos de un sueño colectivo. Empezó en ese tiempo a dar los primeros destellos de una administración distinta, con mayor presencia de un liderazgo naciente y diferente, de pensamientos renovados, que darían pauta a una nueva forma de gobernar; claro, bajo una exigencia ciudadana que enérgicamente pedía cambios; caras nuevas; sin renunciar a un esquema que definió el avance y el desarrollo de un pueblo que en los hechos estaba decidido a seguir transformando con rumbo sin tomar veredas inciertas pero con determinación promoviendo colaboradores en busca de oportunidad de experiencias políticas dejando a un lado aquellos que por largos tiempos gobernaron por sus fueros con equipos recurrentes.
Recordemos que a poco más de un año los resultados de los cómputos electorales demostraron la libre decisión de los lermenses; empujaron al vacío proyectos caducos, propuestas impopulares, candidatos y candidatas que al ritmo de monigotes sucumbieron ante la decisión definida de un pueblo en busca de representantes en el gobierno con signos de honorabilidad, cercanía, honestidad y decididos a cumplir el mandato popular, destacando un rostro humano y con palabra empeñada.
Las derrotas electorales en el último proceso en el Estado de México han quedado marcadas para quienes no pudieron llegar mediante el voto popular o por cuentas pendientes, producto de acciones atroces contra la sociedad, especialmente contra mujeres y menores de edad.
Hoy es tiempo de dar valor real a quien gobierna en Lerma, ya se puede dar una calificación que el mismo pueblo valora y reconoce, no se puede administrar con colores, grupos y camarillas, son tiempos de apertura, reconocimiento y agradecimiento político a quienes dirigen el Estado de México y el país. Se tiene que ir de la mano con las políticas y gobiernos que marcan el rumbo y el futuro, – aquellos que piensan diferente, están totalmente equivocados – los tiempos han cambiado y el poder no se comparte con aves de mal agüero, con aquellos que siguen presagiando las derrotas futuras, empecinados en mantener determinaciones que caen en beneficios personales.
Miguel Ángel Ramírez Ponce el joven alcalde de Lerma, sabe que va bien; seguro y transitando en su nuevo liderazgo; Miguel está preparado para recibir y enfrentar los retos por venir, así es la política: A poco más de un año de su triunfo por su segundo trienio ya tiene medidos los coletazos de cocodrilos que buscan a toda costa someter y esclavizar a Lerma y a su noble pueblo.











