Antonio Esquinca, el Euróstrato de Sartre

junio 8, 2018

El francés Jean Paul Sartre, escribió un cuento titulado “Euróstrato”, obra que desnuda la doble personalidad de Paul Hilbert, personaje que, un día mientras veía caminar a la gente desde su balcón del sexto piso en la calle parisina Delambre, pensó , con la citada reflexión, decidió dar un poco de adrenalina a su vida.

Esa pulcra narrativa en primera persona, nos desveló cómo un sujeto común y corriente de pronto decide darle un giro radical y mentalmente torcido a su vida. El cual, lo invitaba a asesinar de manera aleatoria a cualquier transeúnte, disparando con su revólver y, posteriormente, terminar con su propia vida utilizando el último proyectil.

Así como Paul Hilbert, quien según se describe en el libro, disparó contra un hombre obeso, no sin antes atraer su atención al preguntarle por la ubicación de la calle Gaité; la mañana del jueves 7 de junio, el conductor Antonio Esquinca, decidió desde su programa radiofónico “Alfa 91.3” de Grupo Radio Centro, disparar, no balas de plomo, pero si ráfagas de odio contra Andrés Manuel López Obrador. En su loco ataque de palabras virulentas, se comprometió a convencer a todo el que pudiera para que no emitieran un sufragio en favor del hombre de Macuspana Tabasco.

¡Que pena! que el Señor Esquinca confunda el concepto de libertad de expresión con el de abuso de expresión, no sé si su conducta derivó de la candidez o la deficiencia, aunque a estas alturas del proceso electoral, dudo de ambas, pues, como diría un buen amigo, “en política nada es casualidad, algunas cosas tienen cálculos precisos, sin embargo, éstos también pueden salirse de control”, y antes de que el descontrol llegara a la empresa que daba empleo al famoso locutor, mejor lo separaron temporalmente de sus funciones haciendo pública la posición de la compañía que con esfuerzo fundara Don Francisco Aguirre.

Así como el personaje principal de “Euróstrato”, el cual, tras cometer el asesinato de aquél sujeto a punta de pistola, se escondió por un momento en el baño de una cafetería y, mientras meditaba si se mataría o no, optó por entregarse a la muchedumbre que lo seguía. Del mismo modo y antes de que Antonio Esquinca aceptara su error y cabalmente presentara su renuncia, la casa radiofónica se adelantó para anunciar su despido, por lo tanto, no le quedó más opción que grabar un video donde argumentó que sus palabras en contra de Andrés Manuel López Obrador derivaron de su estado alcohólico por lo que trataría con algún especialista su adicción.

Deseo que le pase la cruda moral al Señor Esquinca, que recupere su cordura y enmiende el error. Son muchos los años y más el número de seguidores que confiaban en su palabra; seguro estoy de que el buen Toño recordará la frase de Jean Paul Sartre: “A lo largo de mi vida comprendí que nuestros problemas provienen de nuestra incapacidad para utilizar un lenguaje claro y conciso”.

Twitter: @karloskgv