
Ahora recuerdo que la calle de Tacuba es considerada la más antigua de la CDMX; que Zumpango es el lago más septentrional de la cuenca de México; que las Chinampas son islas artificiales y flotantes como sistema agrícola; que Aztlán entre los aztecas significa el lugar de la blancura y que la olla es el recipiente más típico de la cocina mexicana.
Ahora recuerdo que Luis Ortiz Monasterio fue el escultor del Monumento a la Madre en la CDMX; que Diego Rivera fue quien pintó buena parte de los muros en el edificio de la SEP; que los Nandayapa de Chiapas son los promotores principales de la marimba y que la obsidiana es la roca volcánica y vítrea más preciada entre las culturas mesoamericanas.
Ahora recuerdo que la música de la canción Peregrina fue compuesta por el yucateco Ricardo Palmerín Pavia; que el tamaulipeco Roberto Cantoral escribió El Reloj al enterarse que su musa agonizaba; que Consuelito Velázquez, orgullo de Ciudad Guzmán, Jalisco, es la compositora de Bésame Mucho de 1932, himno romántico internacional.
