
Junio 13. LXXIX aniversario natal de Carlos Montemayor Aceves, de aquel que despedimos en Hidalgo del Parral hace dieciséis años de una forma extraña e inexplicable, entre rezos, letanías, incienso, bendiciones y cánticos, aquel que fuera vecino de la Segunda del Rayo y luego de la casa número diez en Villa Blanquita, brillante alumno de la primaria 103.
Carlos Montemayor, el maestro creativo y vital, el amigo de la ópera y refinado tenor, el incansable defensor de los derechos humanos, el poeta, el ensayista, el relator, el novelista, el impecable traductor de los poetas latinos, el polígrafo incansable, el investigador, el promotor de la tradición oral de las comunidades indígenas, el analista político,
Carlos, el hijo del tamaulipeco Carlos Montemayor Díaz y doña Agustina Aceves, el humanista, el hombre del renacimiento contemporáneo, el estudiante de la UNAM, el alumno de la Facultad de Derecho, el pupilo en maestría de la Facultad de Filosofía y Letras, el participante activo de estudios orientales y hebreos en el Colegio de México.
Carlos, el hermano de Martha Elena y María Eugenia, el de la poesía de las armas del viento, de finisterra, de abril y otros poemas; de abril y otras estaciones, de la antología de la poesía griega, de los poemas de Tsin Pau, de los amores pastoriles, memoria de verano, cuentos gnósticos y traductor de los cármenes de Catulo y los Carmina Burana.

Carlos Montemayor y la divulgación de las literaturas indígenas: Encuentros con Oaxaca; diccionario del náhuatl en el español de México; arte y trama en el cuento indígena; arte y plegaria en las lenguas indígenas de México; antología de literatura mexicana en lenguas indígenas; los tarahumaras, pueblo de estrellas y barrancas.
Carlos Montemayor y sus impetuosas preocupaciones sociales y políticas: las llaves de Urgell; operativo en el trópico; la tormenta y otras historias; guerra en el paraíso; la violencia de Estado en México; las armas del alba; los informes secretos; mal de piedra; minas del retorno; la fuga; la guerrilla recurrente; Chiapas, la rebelión, siempre Carlos.
Carlos Montemayor, el articulista parralense de gran erudición, con el Suplemento Literario en El Heraldo de México; Tiempo, en la Revista Plural; Revista de la UNAM; Casa del Tiempo en la Revista de la UAM; Diorama de la Cultura en Excélsior, así como en la Revista de Bellas Artes y en los periódicos Unomásuno y La Jornada.
El amigo de Elena Poniatowska, Alí Chumacero Lora, Juan Gelman, Marco Antonio Campos, Miguel León-Portilla, Jaime Labastida, Margo Glantz, Gonzalo Celorio, Miguel Ángel Granados Chapa, Julieta Fierro, Adolfo Castañón, Ignacio Solares, Víctor Hugo Rascón Banda, Mardonio Carballo, Vicente Quirarte, Bernardo Ruiz, Jorge Volpi y Pablo Espinosa.
Carlos Montemayor, el bohemio del Mineral del Parral, el amante del bel canto, primero barítono, luego tenor lírico y al final de su vida, tenor dramático, en momentos abaritonado, cuya discografía incluye el último romántico; canciones italianas y napolitanas; canciones de María Grever; zarzuelas y cantos de España; concierto mexicano.
Decía Carlos: “México vive un estallido constante, en el que la pobreza, la inestabilidad, el desempleo, la desnutrición, el crimen organizado están armando un país indeseable para todos. Las fuerzas criminales jamás harán alianza con grupos de lucha social: son objetivos distintos, organizaciones diferentes, dinámicas totalmente divergentes”.
Carlos Montemayor disfrutaba el whisky, mientras se apasionaba con la música de Ventura Romero, “El Madrigal”, empezando con un murmullo a labios cerrados, que asciende luego al sotto voce, que luego sube al mezzo voce, que llega hasta el agudo pleno, el do de pecho, terminando de pie, garganta y corazón abierto y con lágrimas de emoción.
Parral recuerda este día al hombre de la conciencia política insobornable, reacio a la lisonja y el reconocimiento, escritor irrepetible, una gran hoja del frondoso árbol parralense. Sus amigos, sus lectores y su pueblo mantiene viva su memoria como incólume en la Plaza Guillermo Baca. Gracias por tu generosidad Carlos. Te extrañamos.