
La muerte forma parte del curso natural de la vida e, inevitablemente, tarde o temprano todos debemos afrontarla, esa misma muerte que, hermana de la vida, escogió tempranamente a nuestro coterráneo, contemporáneo, condiscípulo y amigo Manuel Saldívar Amparán el pasado 8 de julio de 2025, tan inesperada que nos ha dejado un hondo y desolador vacío.
Nada nos envejece tanto como la muerte de aquellos que conocimos durante la infancia, aquella que comenzó en septiembre de 1966, sito en la Escuela Primaria “Adelante”, cuando el bullicioso, afable y afectuoso Manolo Saldívar, al igual que el inolvidable Bibi Baca, de grata memoria, éramos los pupilos de la maestra Estela Sánchez Nájera, también fallecida.
Jesús Acosta, Nando Arellano, Fabiola y Norma Chávez, Chava Dajlala, Othoné, Blanca Armida, Lalo Gándara, Armando Garza, Korrina, Goyo Meraz, Neto Navarro, Coquis Quiroz, Adán Rodríguez, Neto y Norma Salayandía, Nohemí Valles, Lolita Javalera, Rosario Griego, Jorge Gil, Araceli Medina y otros más, convivíamos con el buen Manolo Saldívar.
Ahora, todos los aquí reunidos, miramos con atención el paso de las nubes, mientras ellas miran con displicencia nuestro paso. Nos parecemos a las nubes. Ahora estamos y nos vamos luego; somos, y al rato ya no somos. Las nubes pasan. Nosotros dejamos esas huellas que luego se convierten en recuerdos, como el recuerdo que hoy brindamos a Saldívar Amparán.
Manolo: Creemos que te fuiste en paz. Sigue tu luz y sigue tu camino. Las luces se apagan, pero se enciende tu memoria. Ya intangible, querido Manolo, seguirás en escena. Hoy queremos decirte hasta el cielo, que nos harás una tremenda falta esta Mega 2025. Nunca nos recuerdes ausentes. Búscanos dentro de ti. Ahí estaremos siempre contigo, por siempre amigos.
