Último genio

Julio 1°. Hace 380 años nació en la histórica ciudad de Leipzig, Sajonia, Alemania, el último genio universal, Gottfried Leibniz, la última persona que pudo formarse suficientemente en todos los campos del saber; después ya solo hubo especialistas, uno de los grandes pensadores de los siglos XVII y XVIII, de profundas e importantes contribuciones.

Leibniz, un filósofo, matemático, lógico, polímata, teólogo, jurista, bibliotecario y diplomático, referente obligado en las áreas de metafísica, epistemología, lógica, filosofía de la religión, matemáticas, física, geología, jurisprudencia e historia. Decía Denis Diderot, filósofo deísta francés del siglo XVIII que Leibniz no cedería en nada al filósofo Platón.

Quizás nunca haya un hombre que haya leído tanto, estudiado tanto, meditado más y escrito más que Leibniz. Lo que ha elaborado sobre el mundo, sobre Dios, la naturaleza y el alma es de la más sublime elocuencia. Cuando Diderot conoce sus talentos, tiene la tentación de tirar todos sus libros y morir silenciosamente en algún rincón olvidado.